Contó la comediante y diputada del PRI que, en ausencia de Carlos, ella iba a cenar todas las noches con la Sra. Monsiváis. No lo creo, pero en fin. Luego contó que Carlos se fue a Londres expulsado por el gobierno de Díaz Ordaz. En efecto, él escribió en contra de Díaz Ordaz en el 68, principalmente en las páginas de La cultura en México, suplemento de la revista Siempre, cuando lo dirigía Fernando Benítez. Pero la verdad es que Carlos se fue a Inglaterra como profesor visitante a la Universidad de Essex en 1972. La Sra. Salinas estuvo en la fiesta que en mi casa le dimos a Carlos para despedirlo. En otra ocasión, mi hermana Magdalena y yo acompañamos a Carlos a casa de la Sra. Salinas para que Carlos la invitara a cantar como Gloria Lasso una imitación de “Buen viaje”, con la parodia de Carlos. Como la conferencia era el 13 de agosto (en la Sala Ponce de Bellas Artes) comenzaba con “En un día como hoy”, y terminaba “Tenochtitlan volviste a caer”. (Tenochtitlan correctamente dicho, como nos enseñó el maestro Novo, con acento grave y no agudo). Y ahí estuvo Carmen Salinas con una de sus extraordinarias imitaciones en el escenario de la Sala Ponce de Bellas Artes. Ella dice, en la misma entrevista de la semana antepasada, que participo en “El cine y la crítica”, el programa de Monsiváis en Radio Universidad. No la recuerdo ahí, pero eso es muy sencillo de comprobar, porque en estos días Radio Universidad está retrasmitiendo el programa de Carlos. En el último que escuché, además de mi hermana y yo, estuvieron Estela Matute, Luis Heredia, Betty Bueno y, por supuesto, Nancy Cárdenas y el propio Carlos. No hay error posible, porque al final de cada programa se daban los créditos de las voces y de los técnicos. Hasta aquí aunque hay imprecisiones, no hay problema en sus declaraciones.
Respecto de que compró la edición de Días de guardar y luego la vendió con los libros autografiados con la firma de Carlos falsificada por la mamá de Carlos y le entregaba las regalías “para que la señora se ayudara” es completamente falso. La Sra. Monsiváis era de una moral estricta, evangélica. Jamás se hubiera prestado a ningún engaño. Y a esas alturas el escritor ganaba lo suficiente para sostener a su mamá, por lo cual ella no estaba necesitada de ninguna ayuda. (Carmen Galindo) Recuerdo, en cambio, un comentario de Doña Esther sobre la comediante. Me dijo: “La Sra. Salinas me invitó al teatro y me sentó en un lugar muy visible, un palco. Y que cree, que se abre el telón y en el centro del escenario una cama, ya no le cuento más.”
