He aquí una pregunta para la gente política, esa que sólo persigue el poder y el dinero: ¿qué sería del mundo sin arte, sin literatura, sin pensamiento, sin movilidad en las ideas? El poder cultural, si hoy existe, se ha reducido al poder del espectáculo, y si no trae consigo dinero, simplemente no sirve. Tal es la lógica de quienes nunca educaron su sensibilidad, de quienes nunca fueron más allá de la música enlatada ni de la literatura enlatada ni de los anuncios publicitarios ni de la televisión ni de la radio; tal es la lógica de la gente que bosteza al ver un libro, que desprecia lo que no comprende por carecer de capacidad para entenderlo. Es la lógica de quienes jamás accedieron ni quisieron acceder a la alta cultura, a la que ha transformado al ser humano y a la que lo ha hecho dar un salto del chimpancé al ente capaz de razonar y sentir, y con su razón expresar de la manera más compleja (por medio de la cultura escrita) sus ideas y emociones.
A lo largo de 500 años, ha habido en la Ciudad de México gran cantidad de proyectos culturales que nos han sacudido de modo positivo y transformado. Hoy me concentraré en uno solo. Se trata de Editorial Praxis, una de las instancias mediadoras de mayor prestigio en el ámbito de la lengua española. Fundada hace 34 años por el poeta Carlos López, esta casa editorial ha publicado y difundido más de mil títulos, entre libros de arte, didácticos, de poesía y literatura en general, pero también rarezas cognoscitivas y cantidad enorme de coediciones. También ha sacado a la luz trece números de la mejor revista especializada en el género cuentístico: El puro cuento, una revista sin un solo anuncio publicitario, y espera pronto publicar el número catorce, si los mercanchifles con números en el cerebro y concreto en las venas acaso lo permiten.
Mucho se ha publicado en Internet y en diversos periódicos sobre la injusticia que se está cometiendo contra Editorial Praxis. Incluso recientemente una escritora del prestigio de Elena Poniatowska se sumó a las reclamaciones contra una constructora que, de acuerdo con el director de la editorial, sedujo a las autoridades de la Delegación Cuauhtémoc con mentiras y actos de corrupción para obtener un permiso con el fin de demoler el edificio (con gente aún) donde se ubica Editorial Praxis, y esto a pesar de que un juez federal resolvió a favor de la editorial. ¿La idea es remplazar una editora que lleva 34 años generando cultura por un negocio inmobiliario con puros fines de lucro? A eso sólo le podemos llamar decadencia. No hay otra palabra. En la actualidad, el local ubicado en Dr. Vértiz 185, colonia Doctores, está cerrado con toda la maquinaria y miles de libros que poco a poco, con el polvo y la falta de aseo, entran en un cada vez mayor proceso de deterioro. ¿Indemnizará la constructora a la editorial por tal injusticia? ¿Saben algo las nuevas autoridades sobre la importancia de este proyecto cultural y literario, así como la forma en que la constructora ha actuado con impunidad? El objetivo de esta nota no es sino hacer un nuevo llamado para que las autoridades no sigan permaneciendo en un papel pasivo (de conciliadoras entre partes), y actúen conforme a la ley, pues para algo existe la ley, en la que, por desgracia, cada vez confía menos una buena parte de la población.
