Reconocimiento a cineastas en el Senado

 

Hace un par de semanas, el Senado de la República aprobó un dictamen que, como muchas películas mexicanas en el pasado, había permanecido enlatado.

Aunque un poco tarde, el Senado mexicano reaccionó y aprobamos un dictamen para sumarnos a los múltiples reconocimientos que los cineastas mexicanos Alejandro González Iñárritu, Emmanuel Lubezki y, por supuesto, Alfonso Cuarón recibieron en los últimos meses para honrar su destacada obra fílmica.

Realizar este reconocimiento es ratificar nuestro sentido de identidad y estimular el cine como un mecanismo para contar nuestras historias. El cine es un espacio que está hablando bien por México y de México en el mundo, es una industria de potente crecimiento que posibilita a cada vez más mexicanos acceso a un entretenimiento de calidad. El cine es universal y la mirada mexicana está siendo vista por millones de personas en muchos países.

Hablar hoy de cine en México lleva desde luego a hablar bien de estos creadores, y hablar de ellos es hablar también de las desaventuras que ha vivido el cine mexicano en muchos momentos de nuestra historia. El cine es metáfora de lo que vemos pero también de lo que somos.

Reconocer a estos cineastas exitosos no es solamente reconocer los premios que han obtenido, es también un reconocimiento a los muros tan altos que muchas veces parecían infranqueables y que ellos lograron cruzar. Muros que, paradójicamente, muchas veces fueron promovidos por el propio gobierno, muros que enlataban y enlutaban películas, muros que generaban una terrible censura que muchas veces se convirtió en la mejor promoción que encontraba una película mexicana, muros que tenían que ver con carencia de recursos y falta de apoyos y medidas de protección a la industria cinematográfica.

Por eso, estos mexicanos son tan relevantes, porque brincaron esos muros, se atrevieron a mirar más alto y a brincar un muro que parecía aún más difícil de vencer: el muro del mercado norteamericano, el muro del famoso crossover, el muro de poder ofrecer desde México una visión de la realidad con una narrativa universal que, si bien nosotros hoy sentimos propia, es, como lo es el mismo cine, una narrativa que trasciende fronteras y que tuvo reconocimiento en el extranjero antes que en nuestro propio país.

Pero además, hay que destacarlo, son cineastas que no han abandonado su voz crítica, son cineastas que entienden que como artistas tienen un compromiso y desempeñan un papel relevante en nuestra sociedad y que su opinión se convierte en la voz de otros muchos y desde esa palestra narran las penurias y las penas que vive el pueblo de México, por eso es importante reconocerlos.

Reconocer a Alfonso Cuarón, a Emmanuel Lubezki y a Alejandro González Iñárritu es reconocer también a los que vienen detrás de ellos, a todos los cineastas mexicanos que en ven en ellos una guía; una guía que quizá no hemos logrado entender y que conecta con lo que otros muchos mexicanos están viendo y a la que nosotros los senadores le hemos dado la espalda. Mirar el cine desde la mirada de estos creadores es mirar nuestra universalidad. Escuchar sus opiniones es escuchar nuestra realidad urgida de erradicar la corrupción y la opacidad en la vida pública, una realidad urgida también de reconocimiento al trabajo, a la transparencia y a la creatividad.

Enhorabuena por estos cineastas. Ojalá sean muchos más los que sigan cruzando muros, ojalá el Senado sea y se convierta en una escalera para facilitar la tarea de brincar esos muros y nunca más un albañil que simplemente le va poniendo más y más altura para que nunca se puedan cruzar.

@zoerobledo

Senador de la República por Chiapas.