El pasado 30 de noviembre, el Rey Felipe VI de España rindió homenaje a los sefarditas para reparar, dijo, un error histórico. Se refería, claro está, a la expulsión de los judíos de España en 1492. Este hecho ocurrido bajo el reinado de los reyes católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, ha sido criticado durante siglos por los historiadores e incluso se le considera una, entre otras causas, de la decadencia de España o de haber impedido el ingreso de España a la Edad Moderna. Al parecer, el actual rey ha tratado de reparar los errores de estos remotos ancestros, porque hace unos meses también pidió perdón por la Conquista de América.
Se calcula, aunque las cifras varían, que en España vivían unos 300 mil judíos cuando los reyes católicos les advirtieron que o se convertían o tendrían que abandonar España, lo que muchos hicieron huyendo a Italia, el norte de África, el Imperio otomano, los Balcanes o Portugal.
Desde abril se estableció una ley que facilita la nacionalización española a los descendientes de los sefardíes expulsados. A propósito de esa ley, Felipe VI comentó que el pasado mes de abril recibió de manos de los sefardíes miembros de la Plataforma Erensya un regalo simbólico: “Era una vieja llave con una dedicatoria en la que se expresaba que ese objeto simbolizaba para ellos la memoria de sus antepasados en la bendita tierra de Sefarad (España). Y explicó: “Es sabido que muchos sefardíes han guardado hasta el día de hoy esas llaves, trasmitiéndolas de padres a hijos. Pero esa venerable costumbre no nació realmente con el ánimo de crear una evocación romántica y ensoñadora. Nació del convencimiento de que la expulsión sería una decisión pasajera y que, en un plazo razonablemente breve, los judíos podrían retornar a las casas que abrían esas llaves”.
Y el rey continuó: “Esperamos mucho de vosotros, pues no olvidamos el talento y la contribución que la comunidad sefardí española realizó durante tantos siglos”
“Gracias, les dijo a los sefarditas ahí reunidos, por haber hecho prevalecer el amor sobre el rencor y por haber enseñado a vuestros hijos a amar esta patria española. “ Y finalizó diciendo: “Yo quiero deciros que ya estáis de nuevo en vuestra casa, que ya habéis vuelto para siempre a vuestro hogar. ¡Cuánto os hemos echado de menos! Considero que la ley aprobada y el acto que celebramos reafirman el deseo de que esas llaves a las que aludí al comienzo de mis palabras abandonen el halo de la leyenda para representar ahora una nueva y definitiva apertura de las puertas de España a los hijos de Sefarad”.
