La invención de la histeria “juega en escena con lo excesivo y lo sangriento como en su tiempo lo hizo el Théâtre du Grand-Guignol, escenario parisino inaugurado en 1897 que, durante más de sesenta años estuvo destinado a la representación de obras terroríficas. Como ocurría en aquel teatro, en esta obra la violencia está matizada por humor negro, poesía y erotismo”, así explica el director y dramaturgo Luis Alcocer, y repara: Montaje, extraído de Florilegio de teatro psicotrónico de Ximena Escalante describe “un teatro que impone ficción al extremo y cuya teatralidad rebasa los cánones modernos. Una mujer solitaria diseca a todos los que ama y una niña se lanza al vacío desde un quinto piso para competir contra su abuela, por la atención del hombre que le gusta”, advierte Luis Alcocer.

La invención de la histeria, presentada en el Sótano del Teatro Arquitecto Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, asevera el joven creador ha tenido una recepción “muy favorable” por parte del público gracias a cuya solidaridad —y de la plataforma digital Fondeadora.Mx— fue posible la producción de La invención de la histeria. Resalta Alcocer: “Tratamos de ofrecer una experiencia inusual, algo que sólo se puede vivir a través del teatro, eso ha provocado el interés de la gente”.

La invención de la histeria se produjo como parte del programa académico de la Maestría en Dirección Escénica de la ENAT, con patrocinio de Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte A.C., así como de Miguelito Calzado Teatral, empresa mexicana con setenta y cinco años de historia, que apoya y difunde la cultura con responsabilidad social.