El clima de violencia en algunas entidades del país ha llevado a los organismos electorales a establecer mecanismos de convivencia con ese fenómeno, con el fin de que la criminalidad generalizada no se convierta en un impedimento para la realización de las elecciones en México.
La declaración de Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, cobra especial relevancia cuando lo expone en Michoacán en el marco de su conferencia magistral “La Reforma Electoral de 2014 y su implementación” y cuando en esta entidad hoy gobernada por el PRD, su penúltimo proceso electoral fue señalado como una “narcoelección”.
El consejero presidente del INE, quien dedicó parte de su tiempo a estrechar vínculos con la academia en México –en un día visitó la UMSNH en Michoacán y participó en el panel “Las lecciones de las elecciones 2015”, organizado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara-, analizó ante docentes y estudiantes, en su mayoría, el fenómeno de las votaciones amenazadas por el crimen organizado y cómo los órganos electorales han tenido que sujetarse a determinados procedimientos.
A juicio del titular del INE, la inseguridad no impide la realización de los procesos electorales en México y considera más urgente y necesario analizar a conciencia el proceso electoral federal 2014-2015.
Mientras en Michoacán, entidad mexicana rebasada durante varios años por el hampa organizada, el consejero abordaba de lleno el impacto de la criminalidad en los procesos electorales; en Guadalajara, entre libros y expositores habló del proceso presidencial del 2018, y dijo que de cara a esa elección, si no se analiza a conciencia la reciente votación, estará en juego tanto el futuro de nuestra nación como la recreación del sistema democrático.
Los organizadores difundieron el balance que hizo el consejero titular del INE sobre las pasadas elecciones del 2014, a las que calificó como “las más complejas en la historia debido a que la inseguridad influyó en el trabajo de campo propio de este proceso, el cual no fue impedido pero se llevó a cabo a través de la implementación de protocolos de seguridad y mecanismos de actuación sobre los factores de riesgo”.
Y, como consecuencia de la reforma electoral del 2014, el proceso en análisis fue el de mayor dimensión y con mayor participación, que requirió de un esfuerzo organizativo y una coordinación inédita, con un total de 83.5 millones de ciudadanos convocados a emitir su voto.
Como consecuencia de las reformas, el Instituto Nacional Electoral ahora tiene 73 nuevas atribuciones.
A juicio de Lorenzo Córdova, el proceso electoral reciente permitió demostrar que la reforma del 2014 es “practicable pero con muchas áreas de mejora” y con “viabilidad”.
Toca ahora, como bien dijo, identificar esas áreas funcionales y aquellas que se ocupa reforzar para repensar los mecanismos de funcionalidad que se requieren.
