Charla con Josu Iturbe | Autor de Ribeiro Suites

 

Luego de leer Ribeiro Suites, de Josu Iturbe, nadie que ingrese o pase frente a un hotel de paso, los mirará con los mismos ojos. Como bien señala el propio autor, antes de esta novela, los hoteles de paso solo habían servido de escenario a relaciones ilícitas o crímenes horrendos, a veces ni siquiera eso. A nadie se le hubiera ocurrido que detrás de este negocio existieran historias como las que narra en su novela.

Eliminé toda referencia erótica y sexual

“Unos amigos gallegos, propietarios de cadenas de hoteles de paso —dice Josu—, se quejaron conmigo de que ya se había escrito mucho sobre los libaneses, los judíos o los españoles refugiados de la guerra en México, pero nada sobre los gallegos, propietarios de estos lugares que tanta felicidad aportan, pero también mucho trabajo. Terminaron por sugerirme que los incorporara a esos registros para llegar hasta el público y para lograrlo me remonté hasta la guerra civil española. Terminó siendo una novela épica, que toca diversas épocas a través del diario del padre, las cartas del abuelo…y la generación actual, Carlos Mina, un arquitecto que no quiere ni oír hablar del negocio familiar que tendría que administrar en algún momento”.

“Naturalmente —agrega Josu, sonriente— eliminé toda referencia erótica y sexual cuando toco el tema de los hoteles. Estas cosas suceden, pero en otro contexto”.

Josu Iturbe nació en Bilbao, España, en 1964. Se licenció en bellas artes por la Universidad del País Vasco y es artista plástico, además de autor de libros muy diversos, desde literatura erótica, pasando por la ciencia ficción y el thriller. Lleva treinta años residiendo en México y Ribeiro Suites es la más ambiciosa de sus novelas. Arranca como la historia cotidiana de uno de tantos yuppies neuróticos de la ciudad de México y termina siendo una auténtica épica.

“Me fui del País Vasco —evoca Josu— a los 20 años. Dieciséis más tarde regresé de paso y esa añoranza de ser parte de algo de lo que ya no eres es muy emotivo, un tema muy actual. La cosa migratoria sigue siendo un drama vigente, con todo y redes sociales e Internet”.

El también autor de Río subterráneo decidió asumir el reto de incorporar a este grupo social a la literatura mexicana, y empezó por realizar una investigación de tipo práctico aunque, claro, resulta imposible contabilizar los hoteles de paso y su particular funcionamiento, “pero aportan a muchas industrias mexicanas: lavanderías, textileras, alimenticias.

Gallegos conservadores

Aunque parezca mentira, pocos han logrado salir adelante. Políticamente hablando, los gallegos tienden a ser conservadores, y sin embargo, en el pasado de esta familia figura Emiliano, un exguerrillero con tendencias de izquierda. Se arriesgaron con los anarquistas hasta que los bombardearon y tuvieron que refugiarse en el monte hasta la década de los sesenta. El padre, Francisco, es un erudito autodidacta, compra libros de viejo y anota lo que encuentra en cada uno para transmitírselo a ese hijo cosmopolita que lo desprecia a él y a su negocio”.

Ribeiro Suites arranca con un personaje más que cotidiano, casi odioso, que es Carlos Mina, quien debido a su reciente divorcio manifiesta rasgos neuróticos y misóginos, “pero está creado así a propósito, para que caiga mal”, apunta el autor, “para que sigamos su evolución anímica y psicológica cuando empieza a descubrir lo que hay detrás de lo que él considera un secreto vergonzoso”.

Francisco, el padre de Carlos, propietario de las Ribeiro suites, se aparta años luz del estereotipo del gallego, propietario de una cadena de hoteles del amor, que sólo se aparece para recoger sus ganancias. Francisco se encierra a cal y canto en su despacho. Suponen sus empleados que revisando pesadas libretas de contabilidad, obsesionado con su fuente de riqueza. No les pasa por la mente que don Francisco alterna sus actividades administrativas con la lectura del diario de su padre, un guerrillero de la guerra civil española, y escribiendo cartas a su hijo, sin siquiera estar seguro de que este leerá algún día.

¿Se vieron los gallego-mexicanos reflejados en estos entrañables personajes?, le pregunto a Josu.

“Les gustó mucho. Sí se identificaron. Unos se identifican más con los de tercera generación, uno de mi edad se identificó bastante con el padre, pese a ser más joven que el personaje, y los muchachos, que ya nacieron en México, se encontraron en Carlos. Pasó por mi mente que la novela fuera puesta a la venta en hoteles de paso, como la Biblia, pero la idea resultó perturbadora. Los gallego-mexicanos, hay que señalar, invierten todo su dinero aquí. Ya no se hallan a sí mismos en España. Les gusta la comida de aquí, han aprendido a combinar sus tradiciones con las mexicanas”.

En puerta

Le comento al autor que me llamó la atención el epígrafe de Moby Dick, y que en cierto modo se ve reflejado en la novela.

Moby Dick me encanta. Lo releo cada cuatro años, y mientras escribía esto decidí volverlo a leer para ver si me impregnada. Pensé hacer una referencia, decir que el abuelo lo ha leído; un libro dentro de otro libro, metaliteratura. Después de todo: ¿qué otra cosa es Moby Dick sino una metáfora de la lucha contra los propios monstruos? Me sirvió como un eco de todo lo que estaba sucediendo y empecé a subrayar citas que aparentemente no tenían nada que ver, pero al final coincidían”.

Aunque en esta novela no aparecen tantas mujeres como en novelas previas de Josu Iturbe, las pocas que salen a relucir vuelven a sorprendernos con su fuerza de voluntad y su gran carácter.

“Pero en la próxima me desquito —afirma, ya muy mexicano— porque las dos protagonistas serán mujeres. Será una novela ambientada durante el sexenio de [Luis] Echeverría [1970-1976] en México. Se narrará desde la perspectiva de una estudiante de secundaria que debe de realizar un trabajo para la escuela y una periodista, cuyo hermano desaparece durante el llamado Jueves de Corpus [el Halconazo del 10 de junio de 197]”.

Asimismo, Josu Iturbe trabaja en un guión cinematográfico sobre la guerra de castas y un libro de relatos sobre los terrores cotidianos, de los que somos víctimas o testigos todos los días en este país.

“Todos tenemos un thriller —finaliza— detrás de nosotros, si nos pusiéramos a escarbar en las historias de nuestros ancestros. Pero la vida no da novelas: las novelas son parte de la vida. Lo escribes para volverlo real”.

Ribeiro Suites está publicada por Suma de Letras, México, 2015.