La Navidad tiene un fuerte simbolismo en las sociedades católicas con valores de alcance mundial. México es un país con el 86% de población católica según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística por lo que la Navidad es una celebración muy arraigada en la cultura mexicana.
Por si fuera poco, nuestra historia también conlleva una fuerte carga ideológica anglosajona gracias a nuestra frontera norte con Estados Unidos lo que nos lleva a incorporar en las raíces culturales de nuestra sociedad, símbolos como el de Santa Claus, la entrega de regalos para los pequeñitos de casa y el adorno del árbol de Navidad.
La mezcla de valores mundiales a favor de la paz y de la convivencia familiar, las creencias mestizas de México, la cultura, y la posición geográfica hacen de diciembre un panorama multicolor de fiesta mexicana que se ha perdido año con año.
Los motivos de este olvido de las fiestas no aluden a cuestiones simples, más bien a una ardua situación laboral, salarial, de golpes a los precios de los productos básicos, que hacen de las compras navideñas, sino son a crédito, un verdadero pesar.
A la crisis navideña se suma la del apagón analógico que muchos mexicanos están padeciendo también.
La situación de inseguridad en el país que merma el turismo y la confianza de los mexicanos así como la falta de credibilidad en las instituciones del Estado hacen de este diciembre una época gris que se ve reflejada en el bajo comercio y en el opacado espíritu navideño.
En el año de la misericordia del Vaticano, es precisamente ese valor el que escasea entre las sociedades.
Definitivamente este años los mexicanos buscamos las formas de ahorrar para cumplir con un mandato social de festejar la Navidad.
También hay que reconocer que los valores civiles y religiosos se están perdiendo.
Como dice el maestro de niños voladores de Papantla en un comercial televisivo actual: “México a pesar de la crisis es un país muy padre.”
En esta nota rescatamos un listado de algunos de esos valores y símbolos muy mexicanos que deberían fortalecernos como cultura.
- Antes de todo, la Navidad es una celebración católica que conmemora el nacimiento de Jesucristo, hijo de Dios Padre encarnado. Navidad evoca la palabra “Natividad” que significa “Nacimiento”. Es por este motivo que la tradicional escena de un nacimiento representado con figuras de La Virgen María, San José, el ángel, los pastores y los reyes magos son cuadros importantes en esta época.
- La tradicional flor de Nochebuena, una flor mexicana aunque con patente francesa, que engalana las fiestas decembrinas con las combinaciones que nuestros agricultores logran año con año. Roja, blanca, rosa, marmoleada o pinta, de todos los tamaños, con flor sencilla, doble o china, no puede faltar en las celebraciones.
- Las posadas en la cuadra, entre familia o en los patios de las iglesias. Organizadas de forma colectiva o entre amigos, es un momento para romper una piñata cargada de frutas de la temporada como manzanas, mandarinas, guayabas, jícamas de agua, cañas así como puede estar revuelta con cacahuates, galletas de animalitos y dulces. El origen de la posada es la representación católica de la búsqueda de María de un refugio o posada para dar a luz al niño Dios. En México hay un canto tradicional que empieza así: “En el nombre del cielo, os pido posada…” Organizar una posada conlleva indirectamente la celebración de una verbena con música y comida, luces de bengala, velitas de colores, colación (dulces confitados) ponche o buñuelos.
- Durante diciembre, en México se solía adornar la entrada de las casas con un farolito de papel colorido que alumbraba modestamente la vivienda. Hoy en días casi ninguna casa en México la tiene y además casi no se consiguen en los mercados populares.
- El primer día de diciembre indicaba el día para poner los adornos de navidad y el árbol adornado. Grandes o pequeños, los árboles y los adornos era una forma de decirle al mundo que ya llegó diciembre con este mes, la Navidad. En los hogares de la mayoría de los mexicanos podía verse un adorno tan caro o tan económico como fueran las posibilidades de cada familia rescatando las tradiciones anglosajonas incluida la figura de Papa Noel o Santa Claus. Y con la llegada de la tecnología, los adornos de luces multicolores no se hacían esperar. Esferas, moños, coronas, listones, flore artificiales de nochebuena, escenas nevadas, piezas bordadas o pintadas a mano, eran parte del festejo también.
- La comida típica y los platillos de la época no pueden dejarse de lado en la familia mexicana. Bacalao, romeritos, pavo, lomo de cerdo o pierna horneados, el relleno, las pastas, las ensaladas, los buñuelos, los pasteles, el ponche que lleva fruta de temporada como la guayaba, tejocote, manzana, canela, piloncillo, caña y ciruela pasa, están dentro de las imágenes del mexicano promedio en esta época para la cena de Nochebuena, es decir, el día 24 de diciembre, un día antes de Navidad. Y al día siguiente el recalentado con bolillos.
- Y en la noche de la cena de Nochebuena, no faltarán los bailongos y convivios familiares que nos permitan deshacernos del estrés emocional que nos produce nuestra circunstancia. Al día siguiente los más pequeños de la casa, los afortunados en recibir la buena noticia de que Santa Claus les ha dejado un regalo serán los más felices al descubrir esa sorpresa.
- En algunos hogares también a la medianoche se estila el arrullo del niño Dios que ha nacido ya. Dice la tradición que el niño recién nacido debe tener un padrino de cuna quien cargará con la encomienda de cuidarlo, vestirlo y presentarlo al templo el día 2 de febrero del año entrante, día de la virgen María Candelaria.
- También es época de dar misericordia y en Navidad es conocido que el mexicano ayuda a los más necesitados en asilos, hospitales y orfanatorios, o bien a indigentes en la calle. Algunas familias dan posada en casa a quienes estén solos ese día que sean conocidos o vecinos.
Muchos mexicanos sí quisiéramos festejar la Navidad y aunque las crisis económica y de valores traten de opacar nuestras intenciones, deberemos hacer un intento por revalorar algunos símbolos que son muy nuestros en la medida de las posibilidades de cada quien.
Lamentablemente, algunas calles de la Ciudad de México que tradicionalmente eran adornadas como Reforma o 20 de noviembre lucen también grises acorde con la crisis.
ACI Prensa/Siempre Internacionales
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