Malos, peores, pésimos e impresentables

 

El genial lexicógrafo Roque Barcia, un erudito sevillano del siglo XVIII, compañero de andanzas periodísticas de Emilio Castelar, fue republicano y político de oposición, autor del diccionario de sinónimos más culto que haya conocido yo cuando menos, que soy lector de cuanto diccionario cae en mis manos, lo que me lleva a encontrar esta definición y el concepto de lo que es una “costumbre”.

“Una costumbre es un modo habitual de obrar que se establece por la repetición de los mismos actos o por tradición. Se trata, por lo tanto, de un hábito”.

Por ejemplo: “Las costumbres de este pueblo nos resultan extrañas: los negocios cierran a la tarde y vuelven a abrir a la madrugada”“Mi abuelo tiene la costumbre de tomar un té antes de acostarse”“Ir al pub después de la oficina forma parte de las costumbres británicas que se están perdiendo”.

La costumbre es una práctica social con arraigo entre la mayor parte de los integrantes de una comunidad. Es posible diferenciar entre las buenas costumbres (aprobadas por la sociedad) y las malas costumbres (consideradas como negativas). En ciertos casos, las leyes tratan de modificar las conductas que suponen una mala costumbre”.
El último párrafo lo consigno como referencia a la nueva aplicación del derecho de réplica, censura disfrazada de los gobernantes actuales, que se parece mucho a una triquiñuela para amedrentar al periodismo crítico y de investigación en México.

Pero voy al grano del tema de esta columna para el número final del 2015 de la revista Siempre! de la que soy humilde pero orgulloso colaborador semanal.

La costumbre periodística a finales de cada año es hacer calificaciones de quiénes fueron los personajes que merecieron ser considerados entre los mejores del ciclo que termina.

La verdad que este 2015 ha sido bien escalofriante para México en lo político (precandidatos a todo que no dan una), en lo social, (pobres con salario mínimo de risa loca), en lo económico con el dólar en sus niveles de cotización más altos y los petroprecios en sus niveles de venta más bajos de la historia y ya para qué hacemos comentarios sobre el asunto de la inseguridad o del cambio climático que cada vez nos llega con sus negativas manifestaciones en mayor grado.

Para mi muy personal criterio, sí hubo en 2015 personajes mexicanos, públicos y privados, que merecerían ser considerados en una lista de los que, cuando menos, cumplieron con la tarea. Menciono algunos casos.

Un personaje que cumplió con discreción y eficiencia fue el vocero presidencial Eduardo Sánchez. Y del gabinete, me quedaría apenas con Luis Videgaray, al que le ha tocado bailar con la más fea; con Aurelio Nuño, que heredó la tremenda bronca que dejó el flojonazo y baquetón de Emilio Chuayffet, y la está toreando aceptablemente. Y paro de contar.

Entre los líderes de los partidos destaca en primer lugar Manlio Fabio Beltrones, operador político eficaz y que además da la cara por el Presidente en asuntos que no son su responsabilidad, y Agustín Basave, nuevo dirigente del PRD que tiene un historial de honestidad política e intelectual sin tacha.

En el campo de los liderazgos sociales genuinos el caso mejor calificado es el del obispo de Saltillo Raúl Vera.

En los medios de comunicación, me quedo en los electrónicos con el noticiero de Ciro Gómez Leyva. En las ediciones semanales con la revista Siempre! que bajo la dirección de Beatriz Pagés no ha caído en la esquizofrenia y el dramatismo de sus similares. En los diarios el mejor, sin duda, es El Universal de Juan Francisco Ealy Ortiz. Entre los portales digitales de información y análisis no hay duda de que, con mucho, el mejor es SDPnoticias de Federico Arreola.

Y sigue lo bueno:

  1. Los malisísimos

–El Bronco, Jaime Rodríguez, por decepcionante y hablantín.

–Emilio Lozoya Austín, por tener a Pemex en el hoyo.

–Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora que le entró a todo. Patrimonialismo, complicidad en el envenenamiento de ríos, moches y hasta lavado de dinero.

–Javier Duarte, gobernador veracruzano que tiene la entidad sumida en la violencia, y las finanzas públicas con hoyo negro de los más grandes del contexto nacional solamente igualado por el mandatario de Quintana Roo, el truculento Beto Borge.

  1. Los peores

–Carlos Slim con su declaración de no ceder ni un centavo de su fortuna a la luz del ejemplo del millonario fundador de Facebook.

–HIGA Constructora, de los empresarios Hinojosa incorporados a los beneficios del actual gobierno por el extitular de SAGARPA Enrique Martínez y Martínez.

–Marcelo Ebrard, con su línea 12, su casa y su imperio inmobiliario.

  1. Los impresentables

–Los que dejaron ir al Chapo Guzmán.

–Javier Sicilia pidiendo la reinstalación de Carmen Aristegui en radio para que le siga dando su chayote.

–Los responsables de que ahora México padezca grupos de especialistas que investigan lo investigado en el basurero de Cocula.

Y la lista sería interminable.

Deseo a todos los lectores de Siempre! y en especial a mi amiga Beatriz Pagés un soportable 2016.