La problemática entre transportistas en el Distrito Federal está al punto del desborde y el fin de semana, entre “promesas” de actos de violencia, distintas rutas reanudaron el servicio no sin antes denunciar cómo, presuntamente, autoridades del gobierno del DF otorga protección a las unidades invasoras.

Los transportistas le han puesto cara y nombre a quien consideran el principal causante de esta irregularidad: por el lado del gobierno, afirman que es la SEMOVI y el INVEA, las dos instituciones que protegen a los invasores.

En tanto que del lado de sus contrarios, afirman que es Fernando Ruano, un líder transportista, el que encabeza a las unidades piratas de las rutas 111 y 1 del servicio público, en el paradero del Metro Taxqueña.

Dicen que desde hace diez años, Ruano Bolaños ha promovido la invasión con unidades clandestinas en los ramales Picacho Ajusco-Jardines del Pedregal, Taxqueña-San Ángel, Bosques-Metro CU y Taxqueña-Avenida del Imán.

Los líderes de las rutas afectadas expresaron su temor ante las promesas de violencia física y las amenazas de muerte vertidas por el grupo de Ruano Bolaños, ya que además, impiden a las llamadas rutas legales el ascenso y descenso de pasajeros.

Los hombres del volante expusieron por ejemplo que el paradero Taxqueña ha sido “un sitio impenetrable” para sus unidades, porque “desde hace diez años, quien se atreve a subir pasaje es golpeado”.

Y aunque han firmado acuerdos que, aparentemente, garantizan la seguridad de las unidades y sus choferes, en un intento por reestablecer el servicio en la base de Taxqueña, prevalece el temor de ser atados por los fieles de la ruta 1 y la 111.

Entre las irregularidades expuestas, están, la violencia y amenazas para invadir recorridos con vehículos sin placas, revista vehicular, ni verificación ambiental por parte de las rutas 1 y 111. En contraparte, en los últimos días, las unidades de los “regulares” sí han sido objeto de verificaciones y suspensión de unidades por parte del Instituto de Verificación Administrativa.

Los transportistas organizados cuantificaron que han remitido a las autoridades correspondientes más de 40 oficios, 20 denuncias penales por lesiones, amenazas e intento de homicidio, además de 2 convenios de no agresión firmados ante las autoridades del transporte.

Pese a ello, Fernando Ruano Bolaños y sus seguidores “continúan elevando el número de unidades en los recorridos y amenazan con atacar a nuestras familias, poniendo en riesgo también la seguridad de los usuarios”; y, sin importarles la norma, aumentaron el número de unidades, de 63 a 136, “es decir el 215 por ciento de los vehículos autorizados”.

De hecho, a lo largo del año que acaba de concluir, fueron sancionadas por el INVEA 80 unidades de las regulares, y ninguna de los seguidores de Fernando Ruano, a pesar de que circulan sin placas, lo que pone en evidencia los presuntos actos de corrupción que se cometen en la dependencia de gobierno.

Los líderes transportistas clamaron la intervención de las autoridades ante el temor y el riesgo de que el conflicto alcance niveles de violencia irreparables. Por ahora, hasta ahora, ninguna autoridad ha intervenido al respecto.