Gambia se ha autoproclamado república islámica con el fin de atraer inversiones árabes al país, según los analistas del Servicio Africano de noticias de la BBC de Londres.
Después de Mauritania, Gambia sería la segunda nación en convertirse al islamismo aunque sus constituciones dicten que son países laicos. Lo problemático sería si otros países africanos se contagiaran de este efecto.
Aunque en realidad lo que dijo el presidente de ese país, Yahya Jammeh, el pasado diciembre en un comunicado para la televisora local del Reino Unido, fue que “deseaba salir del legado colonial”, versión que contrapone los fuertes intereses de Gambia por las potencias musulmanas y petroleras como Kuwait, Qatar y Bareín.
El legado colonial del Reino Unido se hace patente a través de formar parte del Commonwealth, una organización que preside la Reina Elizabeth II.
La crisis económica de Gambia no es nueva. El 50% de la población de casi 2 millones de habitantes vive por debajo de la línea de la pobreza y según un reporte de la agencia de inteligencia norteamericana, la CIA, Gambia ocupa el lugar 213 de 230 de los países más pobres del mundo.
Además, la crisis del ébola dejó en ruinas la economía y la crisis de la deuda externa consumirá más del 30% del ingreso anual del país. Adicionalmente, la Unión Europea fincó una suspensión de ayuda a Gambia por el reporte sobre derechos humanos en el territorio.
El mandato de Jammeh, quien llegó al poder hace 21 años por un golpe de estado, ha virado radicalmente el rumbo del país ya que el pasado lunes 11 de enero, dio un aviso oficial de que todas las religiones del país se respetarán pero que todas las mujeres deberán usar velo de forma obligatoria.
Debido a la controversia causada por el anuncio, Jammeh avisó que dejará sin efecto la medida hasta nuevo aviso.
El controversial presidente acapara la atención de la comunidad internacional por sus excentricidades como administrarle forzosamente a la población brebajes para curar el SIDA o ser curados de brujería en donde muchos murieron.
Aunque en 2014 la oposición política trató de dar un golpe de estado, las fuerzas armadas permanecieron fieles al ejecutivo.
Ahora, apegarse a la ley islámica implicaría un cambio radical en el país, lo cual, se ve como una imposición religiosa en un país que promovía la igualdad de creencias.
BBC
oag
