Varias pérdidas lamentables de figuras que dejaron huella en el espectáculo, el teatro, el cine y la televisión mexicana es parte principal del panorama que dejó el año 2015. De Hugo Gutiérrez Vega (figura nodal del teatro universitario de mediados del siglo xx) a Fuensanta Zertuche (actriz icónica del teatro universitario en Casa del Lago en Roberte esta tarde de Klossowsky), las defunciones de Ninón Sevilla una de las principales exponentes del cine de rumberas (inaugurando la lista el 1 de enero de 2015), pasando por Magda Guzmán (actriz que realizó excelentes actuaciones en teatro como Jugando… jugando…, de D. L. Coburn, al lado de Carlos Ancira), Enrique Ballesté, Eraclio Zepeda (instigador, junto a Rosario Castellanos del Teatro Petul en Chiapas, y creador de la Compañía Teatral de la Conasupo, además de actor emblemático con sus interpretaciones de Pancho Villa en los filmes Reed: México Insurgente y Campanas rojas, entre otros personajes que hizo para el cine), y Germán Robles (el famoso vampiro del cine de la época de oro en México y quien hiciese durante décadas la obra de teatro La dama de negro bajo la dirección de Rafael Perrín), tal pareciera que con estos fallecimientos se cerraron ciclos de lo que fue parte de la historia de nuestro teatro, nuestro cine y nuestro espectáculo en general.
Impulsor de la actividad teatral en la Casa del Lago de la UNAM, Hugo Gutiérrez Vega fue funcionario, actor, diplomático amén de un excelso poeta; supo escribir una de las páginas más determinantes en la historia del teatro universitario cuando fue director de la Casa del Lago de la UNAM (1975-1976) y luego director general de Difusión Cultural de la UNAM (1977-1979), años en que siguiendo la impronta vanguardista de Poesía en Voz Alta (1956), dio paso al gran movimiento teatral de la segunda mitad de los años setenta que procreó montajes ya históricos como Misterio bufo de Darío Fo, dirigida por Nancy Cárdenas, Roberte, esta tarde de Pierre Klossowsky (dramaturgia de Juan García Ponce) dirigida por Gurrola, El tío Vania de Anton Chéjov, dirigida por Ludwik Margules y Lástima que sea puta de John Ford, otra puesta emblemática de Gurrola, por sólo mencionar algunos montajes de ese feliz tiempo del teatro universitario, en el que Gutiérrez Vega mostró sus dotes como actor en varias obras, siendo las de Chéjov y Ford las más recordadas. Tiempo de gran relevancia y valía en que Casa del Lago se nutrió de espléndidos creadores escénicos como los ya mencionados, más directores de la talla de Héctor Mendoza o los entonces jóvenes Eduardo Ruiz Saviñón, Salvador Garcini, José Antonio Alcaraz, Edgar Vivar, Gabriel Weisz, Ignacio Hernández…, que a la postre harían trayectorias encomiables.
Con Enrique Ballesté, se cerró el ciclo del teatro contestatario y político que conquistó la vía pública y el discurso muchas veces incendiario en contra de los malos funcionarios. En este año murió también el joven actor y director Aarón Juvera Sesma quien, entre sus obras, interpretó La catedral humana de Guillermo Schmidhuber y Lutos y diamantes de Sergio Magaña. La apreciable actriz Bárbara Córcega y el maestro de actuación Oscar Yoldi también dejaron este mundo en 2015.
La belleza de David Olguín está llamada a ser uno de los acontecimientos más importantes de la dramaturgia mexicana, junto con el estreno en el Distrito Federal de Travesía a la libertad de Guillermo Schmidhuber de la Mora bajo la dirección de Jorge Prado Zavala y los 30 años de El viaje de los cantores del dramaturgo mexicano Hugo Salcedo. Se repuso Caos mental espectáculo del talentoso director Ginés Cruz, que marca un teatro de intensa vanguardia. Otro trabajo interesante de Ginés Cruz fue Destiny… de Mariana Hartasánchez viaje maravilloso por la imaginación, la fantasía, el sueño y el ensueño que el director arquitecturó en un mundo de ficción con gran eficacia, sensibilidad y congruencia teatral.
Los poetas malditos construido en base a textos como “El corazón delator” (Poe), “Teatro de la crueldad” y “La muerte de Artaud” (Artaud), “Él” (Maupassant), “La muerte de los pobres” (Baudelaire), “Los pasos entre lilas” (Pizarnik), “Frankenstein” (Shelley), “Tu amigo vampiro” (Lautréamont) o “Temporada en el Infierno” (Rimbaud), entre muchos otros, armaron un mosaico de primera magnitud literaria y teatral, en una puesta perfectamente dirigida, con incisivo manejo del espacio y las luces, buen ritmo y acertivo énfasis histriónico por un grupo de jóvenes actores de la Escuela de Iniciación Artística 2 del INBA, integrado por Luiz Giem, Miguel Ángel Romero, Almeyátl Vidal, Lupita González, Jacqueline Díaz, Erik López, Victoria Arroyo Espada y Eduardo Saavedra, todos forjando desempeños individuales de relevancia interpretativa e introspectiva, alcanzando matices de profesionalismo gracias a una dirección sólida y eficaz, de diestra composición plástica y congruencia expositiva, la de una creadora de talento excepcional y virtuoso dominio del fenómeno escénico: María Elena Cárdenas. Teatro que hizo crecer y madurar a sus jóvenes intérpretes, al tiempo que concatenó en los espectadores un ansia de transformación y una reflexión honda acerca de la condición humana y del arte fue Los Poetas Malditos, espléndido montaje que pudo apreciarse en el Teatro Orientación.
El grupo Teatro Brujo convirtió Un cuento de invierno, fascinante obra de William Shakespeare, en versión especial para niños, con técnica de máscaras, en una adaptación sensible a los espectadores contemporáneos. La rebelión de las putas, pone el dedo en la llaga de un problema que en sí mismo resulta ya polémico; es un teatro que busca traspasar el velo de la pudibundez y poner sobre la mesa las cartas de la crítica a la corrupción política; Donovan Santos dirigió el montaje de La rebelión de las putas, texto de Mario Roberto Uruñuela, La primera actriz Teresa Selma, presentó Viejas picardías acompañada por el pianista Alejandro Muraira; textos, dirección escénica y selección musical de Mario Ficachi.
Omar García Sandoval develó placa por cien representaciones de Amaramorir, obra que parodia la Época de Oro del cine mexicano, en el Teatro de la Ciudad y estrenó Amy Way, demostración. Se publicó el libro La crítica teatral en México de Benjamín Bernal intento por rescatar la memoria de nuestra tradición escénica. Y La invención de la histeria, de Luis Alcocer ofreció una experiencia inusual que sólo se puede vivir a través del teatro, con gran reconocimiento del público.
El Amor en tiempos del sida, escrita y dirigida por Iván Raday es “una pieza contemporánea que muestra el enfrentamiento de un grupo de jóvenes ante su propia existencia. Es el retrato de los vicios humanos, el sexo, las drogas, el alcohol, los abusos y decisiones erróneas que los llevan a vivir lo que para algunos, es el mayor de los miedos, la muerte”, ha manifestado su creador que vio llegar su temporada a las 200 representaciones en el Foro Shakespeare, así como la publicación del texto dramático.
Y esto es algo de lo que pudimos ver este año. Prosperidad para el 2016. ¡Hasta la próxima!
