Crisis institucional en una democracia frágil

 

La transparencia y rendición de cuentas se omiten regularmente en los gobiernos de cualquier nivel en nuestro país, ello indica de manera contundente que nuestra democracia es frágil porque parece resumirse en la organización electoral y punto, los ejemplos saltan como legión, así lo indican los gravosos endeudamientos que no se justifican ni explican lo suficiente.

Ante la opacidad como falencia sistémica de las autoridades, la falta de credibilidad se expande, se desconfía de la información oficial, como ha sucedido con la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo; al final, sobre este capítulo se fabrican mitos, se rubrican argumentos amparados en la ficción pero no en la certidumbre.

En la ya larga lista de escándalos, que parece no tener final, se ha consignado uno más cuyo protagonista es Humberto Moreira el exgobernador de Coahuila, además de haber sido dirigente nacional del PRI, el mismo en el que milita el presidente Enrique Peña Nieto.

Humberto Moreira, a quien le gustaba bailar para amenizar los actos proselitistas de sus correligionarios, como lo hizo alguna vez en Morelia en visita del entonces candidato Enrique Peña Nieto, fue detenido en el aeropuerto de Madrid por presuntos delitos que se sintetizan en una palabra: corrupción.

El exgobernador de Coahuila legó una herencia trágica para su estado, débitos por más de 30 mil millones de pesos que se constituyeron en un escándalo de grandes proporciones, se le han imputado otros delitos como lavado de dinero y operaciones financieras no clarificadas; de acuerdo con la información revelada en los últimos días le han investigado los gobiernos de Estados Unidos y España, la pregunta surge inevitable: ¿y México?

Parece que el sol dejó de salir para Moreira desde que cayó de la dirigencia del PRI, tan denostado como desprestigiado tuvo que enfrentar un doloroso trance familiar, la pérdida de su primogénito, en un suceso violento no esclarecido.

La detención de Humberto Moreira, ajena al gobierno y la justicia mexicanos, lo obligan ahora a dormir en la celda de un penal madrileño.

Michoacán también enfrenta una situación caótica porque tiene la deuda más alta de su historia aunque en esta tierra, que viera nacer al Generalísimo José María Morelos y Pavón y al general Lázaro Cárdenas del Río, parece que no se investiga a nadie, pese a que los efectos del brutal endeudamiento son visibles. Los últimos gobiernos michoacanos dejaron el estado en la ruina, esto es real.

Resultaría sin duda conveniente que los gobiernos, como sujetos obligados, transparenten presupuestos, gastos y demás operaciones, no se trata de una concesión ni un gesto generoso, sino de la obligación de una autoridad sujeta a la norma. Nuestra Carta Magna nos garantiza el derecho a saber.

Cuando esto no ocurre, como de facto es, la crisis institucional invade los andenes gubernamentales como un tumor cancerígeno para promover la atrofia de los órganos públicos.

La crisis de credibilidad es creciente, se alimenta de muchos motivos, la pérdida de paciencia y de fe no es gratuita, es producto de la negligencia, la corrupción y la carencia de voluntad política, ello es indiscutible, pero urge remediarlo.