Sin defensas contra el Zika
La enfermedad por el virus de Zika se descubrió en 1947 en Uganda, en el bosque de Zika (de ahí su nombre). Cinco años más tarde, se confirmó por primera vez la infección en seres humanos en Uganda y Tanzania; en 1966 se notificaron los primeros casos en el continente asiático, en Malasia, con características genéticas diferentes al zika africano.
Desde entonces se han registrado brotes de la enfermedad en África, Asia y las islas del Pacífico. Aunque la Organización Mundial de la Salud refiere que también ha habido casos en el Continente Americano, lo cierto es que este brote, iniciado hace dos años, es el primero que llega en una forma extensa a América.
Un virus migrante
A este virus se le agrupa entre los arbovirus, llamados así por el acrónimo en inglés: arthropod-borne viruses (virus transmitidos por artrópodos), pero taxonómicamente pertenece a la familia de los flaviviridae y al género flavivirus, al igual que los virus de la enfermedad del Nilo Occidental, la encefalitis japonesa, la fiebre amarilla, el dengue y la chikunguña. Estos tres últimos y el virus de Zika se transmiten por la picadura del mosco Aedes aegypti.
En términos generales, los signos y síntomas de la enfermedad son semejantes en África, Asia y América, pero el virus tiene diferencias genéticas en los tres continentes. Dominique Rousset, del Instituto Pasteur en Guyana Francesa, y colaboradores, en su trabajo “Zika Virus Genome from The Americas” (Genoma del virus de Zika en las Américas), publicado en la revista Lancet el 7 de enero, señalan que la cepa americana está más emparentada con el linaje asiático que con el africano; incluso se puede trazar una ruta migratoria, de la isla Yap, en las Islas Carolinas, saltando al sur de isla en isla hasta llegar a las Salomón, Vanuatu, probablemente Fiji, Cook, la Polinesia francesa, Pitcairn y finalmente la isla de Pascua, como probablemente lo hicieron algunos de los primeros pobladores de América.
De esa isla, el mosco Aedes aegypti transportó el virus al territorio continental. Hasta la segunda semana de enero se habían presentado casos autóctonos de la enfermedad en veinte países. La rápida propagación del virus se debe a que no se tienen defensas contra este virus y a que el mosco vive en zonas tropicales y subtropicales, por debajo de los mil 200 metros sobre el nivel del mar, como muchas regiones del continente.
En México, al 8 de enero se habían confirmado 15 casos autóctonos: diez en Chiapas, uno en Jalisco y cuatro en Nuevo León, según señaló la Secretaría de Salud.
Una engañosa leve enfermedad
La enfermedad se manifiesta con fiebre, escalofríos, conjuntivitis, dolor de cabeza, dolor muscular, sarpullido y comezón, que generalmente dura de dos a siete días. Se sabe que una de cada cuatro personas puede presentar estas molestias, que generalmente son leves. Pero en el actual brote se han documentado casos de microcefalia y síndrome de Guillain Barré.
Científicamente no se ha podido comprobar que el virus de Zika se transmita intrauterinamente a los niños y cause la microcefalia, pero en el noreste de Brasil, en Pernambuco, se han diagnosticado más de 3 mil 500 casos en el último año, en tanto que en todo el país, de 2010 a 2014, se habían registrado 163 casos anuales en promedio.
Este padecimiento, caracterizado por una cabeza pequeña que puede acompañarse de deficiencias visuales, motrices, auditivas y mentales, probablemente sí se transmita de madre a hijo. La viróloga Ana Bispo, del Instituto Oswaldo Cruz, de Río de Janeiro, fue la primera en identificar la presencia del virus en el líquido amniótico de mujeres embarazadas; asimismo, en el Instituto Carlos Chagas, de Paraná, se confirmó que el virus logra traspasar la placenta.
En Brasil también se detectó un aumento de casos de síndromes neurológicos, como meningitis, meningoencefalitis y mielitis, entre pacientes que habían sido infectados por el virus, especialmente el síndrome de Guillain Barré, que se manifiesta por debilidad muscular y parálisis en ambos lados del cuerpo.
Como no hay tratamiento antiviral, las autoridades sanitarias recomiendan que se extremen las precauciones para evitar la picadura, mediante el uso de manga larga, pantalón y repelente; lavado de los recipientes en que se guarda agua y taparlos; tirar lo que no sirva y que pueda acumular agua; mantener puertas y ventanas cerradas, colocar mosquiteros y utilizar pabellones para dormir.
De esta forma disminuirán las probabilidades de sufrir la engañosa enfermedad del virus de Zika.
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f/René Anaya Periodista Científico
