La paz por decreto

Cuántas historias e historietas se escriben en nuestro país, profusas, triviales y profundas; la narrativa popular argumenta hasta concluir un libreto singular hecho en México. Desde la fallida entrevista de Sean Penn a Joaquín Guzmán Loera que desató especulaciones diversas en la proximidad de la visita papal, no dejan de argumentarse desde las ideas más descabelladas hasta los ya tan típicos como socorridos lugares comunes.

André Breton dijo que el surrealismo se había inventado en México y la realidad le da la razón al escritor francés; Kate del Castillo y el actor de Hollywood tan próximo a causas “progresistas” llegaron a un sitio entre follaje y cielo al que jamás ubicó el gobierno, para charlar con el Chapo, el temible narcotraficante buscado por los radares del mundo que nunca renunció a su megalomanía, buscó trascender a través de un largometraje o bien un libro biográfico; dicen que ese afán producto de la vanidad significó su debacle. Ésa es una versión entre muchas.

México ha sido repartido entre bandas del narco, muchos de sus capos presumen su pertenencia religiosa aunque de entrada violan diversos mandamientos y otros preceptos eclesiales, es decir, si nos basamos en los valores cristianos ellos viven en pecado mortal. La hipocresía es una característica de fariseos.

Los episodios de la saga continúan en la vida diaria igual que en las nuevas producciones basadas en la vida y obras de los señores del crimen, ya la figura mítica de Vito Corleone es menor ante los actuales capos que hacen ostentación de los alcances perpetrados por la corrupción cobijándola en la más abyecta impunidad. La entrevista de Sean Penn se diluyó al instante, un cuestionario a modo, que no aporta nada al periodismo, finalmente el histrión es un aficionado pero no un profesional de ese oficio.

La visita del papa Francisco a nuestro país será el próximo mes, el contexto revela lo que sucede en México, crímenes sin castigo, injusticias incontables, miles de desaparecidos y una codiciosa clase política que tiene en el cohecho y el peculado dos remos para navegar.

El sumo pontífice será un visitante distinguido, todas las visitas que se han registrado lo fueron aunque en momentos diferentes; Juan Pablo II vino al México que gobernaba José López Portillo autonombrado “el último presidente de la revolución”, fueron los tiempos en que no existía el reconocimiento diplomático a la Santa Sede; aunque el mandatario aparentemente actuó con el estilo laico asentado desde la presidencia de Benito Juárez, terminó por invitar al papa a celebrar una misa privada dedicada a su señora madre.

Ya con Carlos Salinas de Gortari fue otro el estatus en las relaciones hasta llegar a la estampa tan cuestionada de Vicente Fox que fue a ponerse de rodillas ante Juan Pablo II, ahí demostró su crasa ignorancia tanto de la historia como del derecho al brindar un elocuente ósculo al anillo del pescador del pastor religioso.

El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong dijo que la visita del papa argentino y jesuita traerá la paz a nuestro país, así, por decreto. La gobernabilidad requiere de otros elementos porque los milagros no existen. El Estado laico hace agua aunque en el gobierno dirán que la popularidad bien vale una misa, mientras el juarismo vive una época aciaga también lo sufre México.