La oposición al mando único
La inseguridad pública es el punto crítico de una realidad nacional subvertida por el poder corruptor del crimen organizado. Por desgracia es una paradoja cruel la que vive México ante el compromiso de dar solución a esa gravísima asignatura. ¿Quién es más peligroso para tu seguridad? ¿Las policías o los criminales?
El debate que se llevó a cabo en el Senado de la República sobre la propuesta presidencial de instaurar el mando único —que implica la creación de 32 policías estatales— fue en realidad un acto más de la tragicomedia en la que han convertido los políticos la discusión de los grandes problemas nacionales.
Los senadores del PAN y el PRD, con argumentos harto discutibles, se oponen a la iniciativa del mando único enviada por el presidente Enrique Peña Nieto.
La lectura de esa actitud es obvia: es más político electorera que de preocupación por las condiciones de inseguridad que padecemos los mexicanos.
Para las oposiciones más fuertes en el Senado, panistas y perredistas, el solo hecho de que la iniciativa provenga del Ejecutivo es razón para considerarla insuficiente, prácticamente improcedente. Así, la negativa sistemática a todo lo que tengo olor a priismo, por parte de la oposición, está convirtiendo en estéril, por definición, el trabajo legislativo.
El rey Felipe de España tuvo que asumir sus facultades monárquicas para superar la crisis en la que tiene a esa nación la incapacidad de Mariano Rajoy, dirigente del Partido Popular, para lograr los acuerdos necesarios con las oposiciones y formar un nuevo gobierno, y designó como jefe del mismo al dirigente del PSOE, Pedro Sánchez.
En España, el rechazo creciente a los partidos políticos se tradujo en el nacimiento de organizaciones ciudadanas como Podemos, afín a la izquierda, y Ciudadanos, de tendencia derechista.
Ellos son ahora los partidos bisagra en España. Sin Ciudadanos y sin Podemos, ni el PSOE y el PP divididos pueden construir una mayoría que ofrezca condiciones de gobernabilidad.
En México, la negativa de la oposición a la creación de las policías estatales se advierte con un fuerte tufo electorero.
Pero los argumentos del PAN y el PRD tienen un respaldo implícito de una ciudadanía que ya no tiene confianza en los cuerpos policíacos del país.
Los jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca, Veracruz, acción proditoria que implicó a las fuerzas de seguridad pública del gobierno de esa entidad, son el caso más reciente del comportamiento delictivo de algunos agentes de los cuerpos policiacos existentes.
La reportera de Excélsior, Leticia Robles Rosas, narra en crónica el mencionado debate sobre el mando único, con toda claridad el empantanado escenario de las posiciones de las fuerzas políticas en el Senado:
“Con la advertencia del perredista Luis Miguel Barbosa de que definitivamente el Senado no aprobará el mando único policial estatal que piden el presidente de la república y los gobernadores del país, el Senado arrancó el periodo ordinario de sesiones con un inusitado ejercicio de exposición pública de la agenda de sus grupos parlamentarios ante el pleno.
“Los panistas, perredistas y petistas resaltaron las deficiencias del gobierno federal, y advirtieron que no cederán en temas que consideran para el avance del país, mientras que el PRI los llamó a trabajar juntos por las reformas que necesita la nación.
“Así, Javier Lozano, del PAN, insistió en que el paquete de la reforma secundaria en materia de anticorrupción es condición sine qua non para que Acción Nacional entre en otros temas y que la propuesta presidencial en materia de seguridad y justicia no será respaldada por su fuerza política.”
Desconfianza, corrupción, ineficiencia, complicidades.
Ésas son las palabras más frecuentes que se escuchan en el debate que libran los partidos políticos mexicanos. Caminamos hacía un escenario de falta de acuerdos como el que se vive en España.
La pregunta que se plantea la sociedad ante este escenario caótico que están creando los partidos políticos ante los grandes problemas nacionales —uno de los principales es, sin duda, la inseguridad pública— es la siguiente:
¿Los candidatos independientes evolucionarán en el tiempo que resta para llegar a las presidenciales de 2018 en organizaciones nacionales como hoy lo son Podemos y Ciudadanos en España?
