La justicia española es por demás expedita. Mientras en México podían pasar años y hasta décadas antes de que un individuo fuera siquiera juzgado por las autoridades luego de ser detenido (se supone que con la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal cambió ese escenario); en la ‘madre patria’ se define en días y hasta en horas, la libertad de un persona, sobre la que pesan delitos tan graves como lavado de dinero.

Humberto Moreira Valdés, el exdirigente del Partido Revolucionario Institucional, ya lo vivió en carne propia. En cuestión de días, no sólo abandonó la cárcel en la que permaneció escasamente una semana, también, al paso de los días fue liberado de las medidas cautelares que le ordenó el juez y hoy, ya es, de nuevo, tan libre como el viento.

La noticia de que el juez de la Audiencia Nacional Española, Santiago Pedraz, le retiró dichas medidas cautelares y ordenó que se le devolviera su pasaporte, caló en México. 

La esperanza de justicia desdibujó la sonrisa de los fiscales anticorrupción Juan José Rosa y José Grinda, y de muchos mexicanos inconformes, quienes, al parecer, ya no podrán mirar al mexicano enfrentar la justicia tras barrotes.

Una investigación que comenzó hace más de dos años, casi tres, derivada de pesquisas españolas y norteamericanas, no fue suficiente.

Humberto Moreira fue encarcelado hace 17 días, acusado levado de dinero y malversación de fondos, cargos a los que se sumó su presunta relación nociva con el grupo delincuencial de los “zetas”, uno de los más crueles en el mundo criminal.

Al exgobernador mexicano le intervinieron teléfonos, lo siguieron e investigaron. Le pegaron cual calcomanía marcaje personal. Desde el 2005, cada vez que llegó a estar en España, escucharon sus conversaciones telefónicas y lo grabaron.

Ahora resulta que en ninguna de esas conversaciones se pudo encontrar constancia de que Moreira efectivamente, haya blanqueado los casi 200 mil euros que recibió desde México de dos de sus empresas.

El juez Pedraz determinó además que no fueron encontrados señalamientos de “operaciones relacionadas con organización criminal alguna”. El magistrado determinó además que tras todos esos meses de investigación no hay indicios delictivos en la conducta de Moreira Valdés, al menos no en España; de ahí la decisión tomada que ha causado gran controversia y hasta desilusión en distintos grupos y sectores mexicanos.