La diabetes mellitus es uno de los padecimientos crónico-degenerativos de mayor crecimiento en México. Es considerada una de las amenazas sanitarias más preocupantes para el sistema nacional de salud, con más de ocho millones y medio de habitantes enfrentando la enfermedad en su tipo dos.

Son personas que se enfermaron debido al sobrepeso y a la obesidad que tienen. De ellos, sólo la mitad ya cuenta con un diagnóstico confirmado y están en tratamiento, el resto no, y cada año, por este padecimiento, cerca de 60 mil personas pierden la vida, la mitad de ellos, en plena etapa más productiva.

La diabetes mellitus dos le cuesta al Estado mexicano más de 85 mil millones de pesos al año; tres cuartas partes de ello por tratamiento médico; 15 por ciento son pérdidas por ausentismo laboral (cada año se van a la basura más de 400 millones de horas laborables), y el resto por mortalidad prematura.

Pero además, los daños colaterales que acompañan a este padecimiento llegando en casos a provocar discapacidades permanentes en las personas, son altos.

De ahí la importancia de la noticia recientemente difundida, sobre el desarrollo de un sustituto de piel para reducir el tiempo de curación y disminuir las cicatrices causadas por quemaduras o heridas que se complicaron a causa de esa “dulce” enfermedad.

Este es un logro de investigadores del Instituto Politécnico Nacional, quienes pretenden comercializar su producto este mismo año, si bien, apenas se han realizado pruebas in vitro que garantizan la biocompatibilidad de la aplicación de los andamios en las áreas afectadas de la piel.

De acuerdo al estudio, los andamios son una estructura construida con las proteínas, colágeno y elastina que funciona como soporte de los tipos celulares que son incorporados con nanotecnología y ésta es la primera ocasión en que se hace uso de la nanotecnología para crear un sustituto de piel conformado por el andamio y las células queratinocitos y fibroblastos.

Josué Jiménez Vázquez, investigador del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA), Unidad Legaria, refirió que si bien se usa con éxito la telaraña como alternativa efectiva al vendaje, adquirir este material es muy difícil.

Fue por ello que se buscaron las proteínas similares como el colágeno y elastina; en el caso del colágeno, se realizó a través de la extracción de colágeno de la piel de pollo, el cual fue purificado y liofilizado.

La gran ventaja de este producto es que al aplicar la piel sintética sobre las heridas frescas se absorbe el andamiaje que es biocompatible y biodegradable, lo que permite una regeneración de la piel con vascularización y sensaciones nerviosas, así como la circulación en la sangre.