Recientemente apareció el número 14 de El puro cuento, editado por la Editorial Praxis, a pesar de las dificultades que esta editora ha tenido a causa de una constructora que adquirió el edificio donde se ubica y decidió derrumbarlo. El pleito legal continúa y la gran mayoría de los libros siguen encerrados en la sede original, junto con la maquinaria de imprenta y las pertenencias personales de Carlos López. No obstante, este incansable editor y poeta sigue publicando, y entre las últimas novedades se halla este número 14. Siempre es bueno insistir en que se trata de una revista sin publicidad y en formato de libro, con una sección titulada “Cuentearte”, dedicada a algún artista plástico. En esta ocasión, apreciamos las fotografías en blanco y negro del catalán Pep Avila, cuya visión de ciertos paisajes entre tenebrosos e inconmensurables, y su impactante manejo del claroscuro y la penumbra, nos revela un romanticismo subyacente por su indescifrable misterio natural y gusto por la infinitud.

Más de la mitad de este número 14 está dedicada al cuento catalán y se inicia con una introducción de Amanda Ruiz Navarro. La lengua catalana no es oficial en ningún país. Se habla de Alguer (Italia), en la Cataluña Norte (Francia), en Andorra y en algunas partes de España (Cataluña, Valencia, La Franja de Aragón y las Islas Baleares). Aun cuando no es lengua oficial, el catalán ha producido novelistas de la talla de Mercé Rodoreda o poetas como Gabriel Ferrater, para sólo referirme al siglo XX, pues un clásico catalán del siglo XV es la célebre novela de caballería Tirant lo Blanc. Resulta un acierto que el décimo cuarto número del siempre sorprendente y lúdico El puro cuento esté dedicado al cuento en catalán, con textos de Quim Monzó, Aina Tur, Alberto Torres Blandina, Francesc Serés, Óscar Gual, Albert Sánchez Piñol, Sergi Pamies y las minificciones de Jordi Andreu Corbaton, todos agrupados en la sección “Los países catalanes”. La ya tradicional sección “Cuento, luego existo” incluye a Ana Fortuny, Karina Castro, Edgar Aguilar, Mateo Mansilla Moya, Gregorio Fritz, Héctor Palacio, y a quien esto escribe. La sección “Las íes y sus puntos” está dedicada al origen del cuento según Janitzio Villamar. La ensayista Estrella Asse, en la seección “Cinescritura”, profundiza en dos vidas cruzadas: Carver y Altman. Por último, en la sección “Pájaros en el alambre”, Rebeca Mata reflexiona sobre el libreto de la ópera La mujer sin sombra, de Richard Strauss, escrito por Hugo von Hofmannsthal. El volumen se cierra con la simbología del número 14, y la cuarta de forros contiene los “Siete consejos de escritura” de Mark Twain.