Luego de la amarga experiencia que les dejó el caso del mangle de Tejamar en Cancún, Quintana Roo, donde 50 hectáreas fueron sacrificadas para la habilitación de una obra turística, la Profepa anda con pies de plomo y recientemente clausuró nueve proyectos turísticos en Tulum, refugio de la cultura maya situado en el mismo estado.
Pareciera que la Procuraduría Federal del Medio Ambiente intentara resarcir el daño y la pésima imagen que le dejó el caso del Manglar de Tejamar, que reflejó un sinnúmero de irregularidades, además de que les dejó la pésima imagen que hoy presumen esa y otras instituciones de gobierno.
Se trata de nueve proyectos turísticos que luego de ser inspeccionados por la Profepa, ésta determinó clausurados.
Las obras se ubican en el Área Natural Protegida Parque Nacional Tulum, y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente constató la remoción de vegetación de selva baja, matorral y duna costera, con afectación a flora y fauna silvestre.
Además del impacto de los trabajos que se llevan a cabo, dichos proyectos ejecutados en el área protegida carecían de las autorizaciones necesarias para su realización.
Todos los proyectos están relacionados, obviamente, con el giro turístico: Kitchen Table Grill/Bar, Aline Claire More Blanc, Las Palmas, Ecovillas Alux, Camping Revolución & Restaurante Pancho Villa y Bar Adelita, y tres más de los que no se presentó la denominación final.
Esta no es la primera acción de este tipo que lleva a cabo la Profepa; en lo que va del actual gobierno federal, la dependencia ha dado trámite a siete denuncias por presuntas irregularidades en obras que se ejecutan o ejecutaron en dicha área maya.
