El último vestigio de esperanza murió con los resultados que entregaron los investigadores argentinos de Antropología Forense. Los científicos han confirmado la identidad de dos de los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca, entre los cuerpos encontrados en el rancho de El Limón.

Se trata de los restos de Bernardo Benítez Arroniz y de Alfredo González Díaz, los que por fin serán entregados a sus familiares.

Los resultados fueron entregados primero a la Segob, cuyo representante ante los padres y familiares de las víctimas, Roberto Campa Cifrián, sostuvo una nueva reunión de información y ahí, les dio pormenores de lo descubierto.

Campa Cifrián también informó que hay otras cinco personas detenidas, con las que suman ya 13 los involucrados en este lamentable caso, quienes, al parecer, son presuntos integrantes del cártel Jalisco Nueva Generación, grupo delincuencial al que se ha atribuido el ataque.

A las autoridades mexicanas les urge resolver el tema de Tierra Blanca, ante el proceso electoral que vive esa entidad del sureste mexicanoque el próximo 5 de junio decidirá a quién quiere que siga al frente del gobierno del estado.

Aunado al asunto de la inseguridad, la administración de Javier Duarte de Ochoa enfrenta serios señalamientos de la sociedad civil organizada tanto de Veracruz como del resto del país y desde la perspectiva de organismos internacionales.

El tema financiero también ha sido señalado luego de que el informe de resultados de la Cuenta Pública 2014, elaborado por la Auditoría Superior de la Federación, revelara que Duarte debe aclarar más de 10 mil 756 millones de pesos sólo de ese periodo. Inaudito.

De ahí la urgencia de apaciguar el descontento social, pero sobre todo, de rendir cuentas a los padres de esos cinco jóvenes que, sin deberla ni tenerla, encontraron la peor de las muertes a manos de la delincuencia organizada.

EN CONTEXTO

Hace apenas dos semanas, las autoridades mexicanas confirmaron que los cinco jóvenes desaparecidos a principios de enero del presente año en Tierra Blanca, Veracruz, murieron a manos de la policía estatal. 

Mario Arturo Orozco Sánchez, Bernardo Benítez Arroniz, Alfredo González Díaz, José Benítez de la O y Susana Tapia Gribo, originarios todos de Playa Vicente, fueron detenidos por elementos policiacos del Estado cuando viajaban por una carretera en Tierra Blanca. 

De ahí, fueron trasladados a distintos lugares. Inicialmente, la versión que corrió es que habían sido entregados al Cártel Jalisco Nueva Generación; hubo varios detenidos y muchos más declarados, pero la investigación cayó en un bache hasta la detención del octavo policía.

Con la detención y declaración del octavo policía de nombre Rubén Pérez Andrade, quien ya había sido llamado a declarar al inicio de la investigación pero fue hasta ahora que se le vinculó directamente, es que se ha podido confirmar el deceso de los cinco jóvenes. 

Pérez Andrade estuvo presente en la detención de los muchachos; en el traslado de los jóvenes, primero a un segundo punto para alejarse de las cámaras de videovigilancia, después a un tercer punto donde hacen un primer interrogatorio y finalmente, al rancho El Limón, donde vuelven a interrogarlos y donde son asesinados.

El octavo policía fue testigo finalmente de cómo los privan de la vida, y estuvo presente también en el inicio del proceso de desaparición de los cuerpos.