Guillermo Lezama, director de Universidad Obrera de México (UOM), institución que data de 1936, denuncia que cada vez es más difícil que la Secretaría de Educación Pública entregue los recursos pactados con esta universidad, a pesar de que se imparten cursos a 4 mil 750 alumnos, se realiza investigación, se publican libros y revistas y se conserva el archivo documental y fotográfico de Vicente Lombardo Toledano. El director Lezama considera, como ya es vox populi, que se trata de un ataque más a la educación pública en México.
Como en otros planteles ha ocurrido, la SEP incluso condiciona la entrega de recursos a que se empleen para liquidar al personal y cerrar la institución, a lo cual la Universidad Obrera de México Vicente Lombardo Toledano se ha negado.
También han recibido propuestas de la SEP de convertirse en universidad obrero-tecnológica con el fin de crear personal para fábricas y empresas.
El Ateneo de México
El proyecto del Ateneo de México, en el que participaron Pedro Henríquez Ureña, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Julio Torri, Saturnino Herrán o Julián Carrillo, por nombrar a unos cuantos, era fundamentalmente educativo. Una de las ideas más generosas era volcar la Universidad Nacional (todavía no autónoma) al pueblo. Este fue el germen de las misiones culturales y más tarde de la extensión universitaria. Sin embargo, la Sociedad de Conferencias no pasó de impartir unas cuantas pláticas y fue la generación siguiente, la de los Siete Sabios, la que acabó por difundir los conocimientos universitarios en cientos de conferencias.
La generación de los Siete Sabios
Como es sabido, ellos, llamados así al estilo de Grecia, fueron: el descubridor de la Tumba 7 de Monte Albán Alfonso Caso; el político y uno de los fundadores del Banco de México, Manuel Gómez Morín; el estudioso de la literatura de la Revolución Mexicana, Antonio Castro Leal, el magistrado de la Suprema Corte Alberto Vásquez del Mercado, el notable jurista Teófilo Olea y Leyva, y Jesús Moreno Baca, muerto prematuramente. Varios fueron rectores de la Universidad Nacional. Dos de los Siete Sabios fueron fundadores de partidos políticos, Manuel Gómez Morín del Partido Acción Nacional y Vicente Lombardo Toledano del Partido Popular, después Partido Popular Socialista. También fue llamada Generación de 1915 y fue, a instancias de Antonio Caso, la que demandó la autonomía universitaria. Dos nombres, también polarizados políticamente, suelen añadirse a los ya mencionados: Narciso Bassols y Daniel Cossío Villegas.
La Universidad Obrera de México
El 8 de febrero de 1936 se inaugura uno de los proyectos más importantes de Lombardo Toledano, una universidad orientada a la formación de los trabajadores. Hay que recordar que los Siete Sabios eran todos de la Facultad de Derecho y, por lo tanto, la nueva universidad imparte cursos para enseñar los derechos de los trabajadores. El gobierno le otorga el local que hasta hoy ocupa en San Ildefonso 72 con entrada también por San Antonio Tomatlán, local que, por cierto, también se ha escatimado su conservación por parte de las autoridades.
En la Universidad Obrera han impartido cursos y conferencias los latinoamericanistas más célebres, como Aníbal Ponce, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Juan Marinello, Nicolás Guillén, Juan Bosch, Francisco Juliao o Luis Inacio Lula da Silva. Ahí se presentó nada menos que Miguel Mármol a quien Roque Dalton le dedico el libro Miguel Mármol Los sucesos de 1932 en El Salvador. (Como Aureliano Buendía, de Cien años de soledad, Mármol sobrevivió a tres fusilamientos).
Mi hermana Magdalena Galindo inauguró, con una conferencia sobre la deuda, el local de Hermosillo de la Universidad Obrera, en la época en que era directora Adriana Lombardo, y Raciel Hernández, el subdirector. El señor Hernández nos acompañó a la URSS para que mi hermana hablara con los sindicatos de ese país y yo entrevistara al Secretario de Educación, quien me habló de la reforma educativa en plena Perestroika, en el invierno de 1986, poco antes de la caída de la URSS, de su conversión a economía de mercado y su desplazamiento de potencia mundial a país subdesarrollado. La Universidad Obrera también tenía una unidad en Atotonilco y ahí impartimos mi hermana y yo clases de redacción, ya que la redacción es uno de los cursos fundamentales en la Lombardo Toledano. (Carmen Galindo)
