Rumbo a la candidatura presidencial
El calendario electoral de las primarias presidenciales de los Estados Unidos que celebraron en el curso de la semana en que se escriben estas líneas, el denominado “súper martes” será fundamental en el aún largo y sinuoso camino por recorrer, dado que se celebraron elecciones en 13 estados y en ellas se definió a quienes casi seguramente serán candidatos presidenciales tanto de republicanos como de demócratas.
El gran número de delegados que aseguraron los candidatos presidenciales de cada partido hará casi imposible que se modifique la posible nominación de Hillary Clinton y paradójicamente de Donald Trump, aunque fue posible observar una leve reacción en su contra del electorado estadounidense, fundamentalmente el latino, asiático y afroamericanos del sur de nuestros vecinos.
Los resultados de las elecciones en Iowa, New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur perfilaban claramente entre los demócratas a Hillary Clinton, quien con las victorias con grandes márgenes en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Texas y Virginia parece tener una ventaja irremontable. Las magras victorias de Bernie Sanders en Colorado, Minnesota, Oklahoma y Vermot producen la sensación de que su candidatura no levanta vuelo. Para asegurar la nominación, el candidato demócrata debe asegurarse 2 mil 383 delegados y Clinton cada vez se acerca más.
Entre los republicanos, Trump, pese a todo, con sus triunfos en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia aumentó su posición, superando al resto de candidatos, como Ted Cruz que ganó Texas, Alaska y Oklahoma, y a Marco Rubio que sólo ganó en Minnesota; y John Kasich y Ben Carson seguramente abandonarán la contienda. En el caso de los republicanos, el que quede como candidato debe conseguir mil 237 delegados para ganar la nominación.
Este “super Tuesday” define más delegados que cualquier otra primaria y, por ejemplo, entre los demócratas son alrededor de 878, que significan el 18.5% del total de los delegados, y 590 delegados equivalentes al 24% del total de delegados para los republicanos.
En estas primarias destacan los resultados del extremismo derechista de la supremacía blanca de Trump, quien con sus victorias parciales parece enfilarse a la nominación republicana. Y con la equívoca y errática —en mi opinión— intervención primero de Fox y Calderón y luego las incorrectas declaraciones de nuestra canciller, quien jamás debió inmiscuirse en un proceso electoral interno de otro país, Trump ganó mayor presencia mediática, motivando el voto conservador.
En el caso de los demócratas, el resultado de la amplia victoria de Hilary Clinton, que ganó con ventajas sustanciales en los estados con mayor población negra, asiática e hispana, y en virtud de que los delegados se otorgan de manera proporcional, al margen de mayoría obtenida; su victoria casi le permite asegurar el número de delegados suficientes para ganar la candidatura de su partido.
Así las cosas, estaríamos frente a una contienda en que se enfrentaría, por el lado de los republicanos, una posición radical de extrema derecha, conservadora. Con dos noticas: la buena es que Ted Cruz sigue vivo y podría remontar su desventaja frente a Trump. La mala es que Cruz es casi tan extremista como Trump, y en los próximos días podría comenzar a perder posiciones por su retórica antimigrantes, racista, con posicionamientos irracionales indefendibles ante el resto del mundo, aunado a que los propios blancos educados comienzan a expresarse en su contra y que el resto de los candidatos generen una alianza alrededor de Ted Cruz, para no perder el partido.
Enfrente estaría como candidata de los demócratas Hillary Clinton, quien sería la primera mujer en acceder al cargo, universitaria, liberal al estilo norteamericano, con posiciones más moderadas, que tiene experiencia internacional, y frente a lo demencial de la candidatura republicana podría romper paradigmas y ser la primera mujer presidente de la nación más poderosa del mundo.
