Paradójico es que Chiapas, la entidad con la clasificación de “mayor proporción de la población pobre” con el 76.2% de sus habitantes en esta condición, sea también el único estado mexicano donde el salario promedio de las mujeres sea ligeramente mayor a los hombres; mientras unos perciben poco 3 mil 300 pesos al mes, las otras superan los 3 mil 500 pesos.
De acuerdo a los últimos datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el ingreso promedio nacional general en México es de 5 mil 126 pesos; por género, el salario promedio para hombres es de 5 mil 592 pesos y para las mujeres de 4 mil 351 pesos, es decir mil 241 pesos menos en las bolsas de las féminas por desarrollar las mismas actividades en los mismos horarios.
A propósito del Día Internacional de la Mujer, hablar de la disparidad laboral y en cuanto a la percepción económica se refiere, se hace casi indispensable.
La situación económica y el comportamiento laboral en el país, es un claro reflejo de la discriminación que siguen viviendo las mujeres mexicanas y no se salva ninguna entidad, a excepción de Chiapas.
Por ejemplo, el salario promedio más alto que se tiene en el país azteca, se registra en la entidad de Baja California Sur, donde el ingreso para hombres es de casi 8 mil 500 pesos, en tanto que para las mujeres, es de poco menos de 6 mil 500 pesos.
Le sigue Nuevo León, con poco más de 5 mil pesos para mujeres y casi 7 mil 500 para hombres; luego está el Distrito Federal, con más de 5 mil 500 pesos para las féminas y casi 7 mil 500 para los varones.
A nivel nacional, Michoacán las doce entidades con peores sueldos para mujeres, según el Perfil de Empleo y Productividad Laboral que elaboró en el 2015, con información acumulada al 2014, la Subsecretaría de Empleo y Productividad Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Laboral, son: Michoacán, Yucatán, Durango, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Guerrero, Zacatecas, Morelos, Tlaxcala, Oaxaca y Chiapas.
La situación no ha variado en los últimos meses, a pesar del aumento considerable de la incorporación de las mujeres a las actividades económicamente activas de México; en el año 2000, el 52% de las mujeres estaba desocupado; la cifra varió en el 2014, cuando descendió al 38%.
Como un ejemplo de la disparidad que prevalece, se destaca la información difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que decidió resaltar que el trabajo doméstico no remunerado que realizan las mujeres en México, supera al valor que generan diferentes sectores productivos del país.
La institución ponderó que las labores que ejerce dicho género dentro de su hogar, como limpieza y/o atención de familiares o dependientes, asciende a 3.1 billones de pesos a precios corrientes en 2014.
Esta cifra es equivalente a 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, por arriba del 16.7 por ciento que genera la industria manufacturera; del 15.5 que aporta el comercio o del el 4.1 que aportan los servicios educativos.
De tal manera, sí el trabajo doméstico y de cuidados que realizan las mujeres tuviera alguna remuneración, cada una de ellas debería obtener ingresos netos anuales por 47 mil 400 pesos, es decir, alrededor de 3 mil 950 pesos al mes. Una verdadera quimera.
