En el actual tenor de globalización, México enfrenta complejos desafíos en materia del fenómeno migratorio, las desavenencias en los ámbitos demográfico, económico, social y político del país. En la última década ha aumentado la desesperanza de la urbe sin olvidar la aptitud en la gestión pública, como es inevitable referirse a estos retos que están enfrentando el Estado y el gobierno, instituciones que emplean la gestión pública como instrumento en la interrelación con la ciudadanía. Entre estos asuntos destacan aquellos más próximos a la preocupación de su bienestar en la sociedad: crimen y narcotráfico, desastres naturales, crisis económicas, crisis energéticas, cambio climático.
No obstante, sin hacer más conjeturas en la actualidad e históricamente, México ha estado en manos de grupos poderosos, partidos políticos; en el pasado eran caciques hoy son líderes, jefes de carteles, empresarios, etcétera que tienen vínculos con la vida política y por ende participan en ella.
Ahora bien, el libro de Juan Ramón de la Fuente, A quién le importa el futuro. Las disyuntivas de México, demuestra las contracorrientes en temas sociales con una crítica-reflexiva. En estos artículos que nos muestra el doctor De la Fuente permite focalizar y atar hechos, abrir ciertas incógnitas, lograr resultados y comprender los reveses a nivel social. Bajo estas preocupaciones la visión y el análisis de modelos adquieren otra dimensión pública, es ahí que se vinculan nuevos conceptos y categorías pasando a formar una disciplina en plena construcción como son las nuevas políticas públicas y, se pregunta, ¿es posible una globalización solidaria?: “Mientras las políticas globales estén más preocupadas por satisfacer las necesidades de empresas con ejecutivos cuya fortuna crece en cada crisis, y no en satisfacer las necesidades de la gente en los lugares en que ésta vive y trabaja, será muy difícil avanzar en la seguridad global. La solución al problema debe empezar por atender las necesidades en las comunidades locales. Ahí es donde hay que fortalecer las capacidades económicas; ahí es donde hay que respetar los derechos de las etnias. La armonía global es impensable sin la armonía local”.
El pasado político siempre ha estado en el presente por el juego de los poderosos que tienen el control, lo vemos a diario: desorden, conflictos, nepotismo, globalización e idolatría del modelo neoliberal, dominación, sometimiento económico, militar e ideológico. Dice Marc Bloch en su Introducción a la historia que “la incomprensión nace fatalmente de la ignorancia del pasado”. Seguimos ignorando el pretérito histórico y por ende el político.
las disyuntivas de méxico. Son preceptos que le interesan al ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el autor comparte sus cuestionamientos en una de tantas directrices focalizadas de este libro: ¿seguridad social universal? Datos del CONEVAL presentan en este apartado, y que nadie ha desmentido, cifras alarmantes: “En México hay 57 millones de personas que viven en pobreza patrimonial, y 28 millones en pobreza alimentaria. Decirles, como se ha insinuado, que se incrementará el IVA y que dicho aumento va a compensarse vía servicios y prestaciones me parece, en el mejor de los casos, un argumento ingenuo, sobre todo frente a la falta de credibilidad gubernamental”.
Por ello se cuestiona otra irritación cardinal: ¿qué es la seguridad social? La seguridad social es un conjunto de medidas que la sociedad provee a sus integrantes con el objetivo de evitar inestabilidades económicas y sociales que de no ser así, provocaría el reajuste o la pérdida de los ingresos a causa de contingencias como enfermedades, accidentes, desempleo entre otras causales. El perfil más común de identificar la seguridad social es mediante las prestaciones y la asistencia médica, son parte de la función para llevarlo a cabo al bienestar social. Hoy en día existe un consenso internacional que atañe al respeto de la seguridad social como un derecho humano inalienable, beneficio de casi un siglo de trabajo fusionado de organismos internacionales y cabe ser enfáticos que la seguridad social es un derecho en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
el rezago educativo. El derecho a la educación es esencial para la consecución de otros derechos porque en ella se desarrolla la independencia de las personas, así fue expuesto en el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano del año 2004 en el que señalaban la identidad cultural como parte de ese conjunto de capacidades que deben atesorar las personas para llevar una vida plena. En la última década el número de personas en rezago escolar no se ha modificado mucho, entre otros factores, nuestro país tiene la tasa de crecimiento de la población alta, teniendo un fuerte impacto en el sistema educativo, por lo que el rezago se refleja en el analfabetismo hasta personas que truncaron sus estudios preescolares, primaria, secundaria. Como podemos leer en las asignaturas pendientes: “La educación en México muestra signos preocupantes de rezago: hay 5.4 millones de analfabetas, 10 millones de personas que no terminaron la primaria, otros 16 millones no pudieron terminar la secundaria; mientras que el promedio de escolaridad de la población mexicana es de 8.6 años. El 40.7 por ciento de la población adulta no ha concluido la educación básica”.
El doctor Juan Ramón de la Fuente nos invita a profundizar en diversos temas y enfrentarnos al panorama real del país en su A quién le importa el futuro. Las disyuntivas de México.
