La Comisión Nacional de Arbitraje Médico emitió una recomendación al director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde le sugiere al funcionario federal reparar los daños ocasionados a un hombre al que se le extirpó, por error, una glándula reproductora, es decir una gónada. Y para acabarla, la pobre víctima no fue informada de su infortunio; conoció de su pérdida dos años después de que le fue retirado el testículo.
El organismo nacional recomendó que se pague una compensación justa y se otorgue la atención médica y psicológica necesaria para que la víctima pueda superar la pérdida, pero, ¿cuánto cuesta un testículo?
Para el Seguro Social no es noticia nueva la acusación de negligencia médica. Es común conocer de la falta de responsabilidad en que incurre el personal médico, y, a veces, el de enfermería en sus distintas unidades médicas, hospitales y demás servicios que otorga a sus derechohabientes.
A las negligencias se suman los malos tratos de los trabajadores del instituto, quienes perdieron cualquier ápice de pena ajena y ya no permiten más “regaños” de los usuarios.
La CNDH emitió el regaño público y, además, solicitó a la directiva de la institución emitir una circular dirigida al personal médico del Hospital General Regional 36, con sede en Pueblas, donde ocurrieron los hechos. Los trabajadores deberán entregar una copia de la certificación y recertificación que se tramite ante los Consejos de Especialidades Médicas, para que “acredite tener la actualización, experiencia y conocimientos suficientes para mantener las habilidades necesarias que le permitan brindar un servicio médico adecuado y profesional”.
La Recomendación 14/2016, dirigida al titular del IMSS se refiere a la inadecuada atención médica que recibió un paciente, atribuible a un médico y servidores públicos responsables del resguardo del expediente clínico del agraviado, de la Unidad Médica de Atención Ambulatoria No.1.
A partir de su omisión, se pudo conocer que el pobre hombre de 56 años, sufrió de negligencia médica, violaciones al derecho humano a la protección a la salud y la falta de un trato digno de un varón de 56 años, lo que derivó en la extirpación de uno de sus testículos, obviamente sin su consentimiento, tras practicarle una cirugía de hernia inguinal, el 16 de junio del 2011.
Dos años después de los hechos, poco más, concretamente el día 14 de agosto de 2013, la víctima presentó ante Derechos Humanos su queja formal. En el documento señala cómo, tras dos años de malestares derivados de esa cirugía, fue remitido a la especialidad de Urología del HGR-36, donde le informaron, el 15 de mayo del 2013, que sólo tenía un testículo, según cuenta el propio organismo descentralizado.
La gónada del hombre, según el expediente CNDH/5/2013/6351/Q, fue retirada, innecesariamente por el médico que practicó la cirugía, quien nunca le informó de su pequeño “error” al paciente. Y, además, para evitar que se enterara de lo ocurrido, ocultaron información en su expediente clínico.
La delegación poblada del IMSS deberá ahora impartir un curso de capacitación en materia de derechos humanos, así como del conocimiento, manejo y observancia de la Norma Oficial Mexicana NOM- 004-SSA3-2012.
Igualmente, instruir a los servidores públicos de ese hospital para implementar las medidas de prevención y supervisión, para garantizar el resguardo de los expedientes clínicos que se generen con motivo de la atención médica que brindan, conforme a lo dispuesto en las legislaciones nacional e internacional, en particular en caso de que no se localice un expediente clínico.
Además, se colabore en las investigaciones derivadas de la denuncia y queja que con motivo de los hechos presente la CNDH ante la Procuraduría General de la República y el Órgano Interno de Control en el IMSS, respectivamente, contra los servidores públicos involucrados.
Por la pérdida de su testículo, el afectado podrá ser inscrito en el Registro Nacional de Víctimas, para que en su caso, tenga acceso al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral, previsto en la Ley General de Víctimas. ¡Qué tal!
