Absurda concentración de la riqueza

Una vez más, el desarrollo tecnológico y la acción investigadora de los hackers han puesto en evidencia el sistema económico mundial; anteriormente los escándalos de Wikileaks y los de Assange conmocionaron la información internacional; hoy, el tema levanta el telón de una economía que ha producido la brecha de desigualdad y de pobreza más grande de la historia humana.

Hace pocos años, el economista francés Thomas Piketty propuso impuestos globales similares a los que anteriormente se habían puesto en el tapete de la discusión con el impuesto a capitales, llamado “Tobin”; parecía una quimera, sin embargo, el manejo del dinero oculto en empresas off-short exigen una política mundial para evitar la elusión y evasión fiscales, la impunidad, la corrupción y el ocultamiento de capitales, a través de empresas que, aprovechando las legislaciones de algunos países, construyen una ingeniería jurídica como la que hoy se descubrió por parte del despacho Mossack Fonseca; en principio el sistema capitalista permite —con toda libertad— el depósito o la inversión de fondos en distintos países, de tal suerte que —para la legislación mexicana— no habría delito que perseguir, salvo que los fondos de los mexicanos comprometidos en éste nuevo escándalo tengan un origen ilícito o no paguen los respectivos impuestos.

Más allá de esto, lo que se ha generado es una absurda concentración de la riqueza en unas pocas manos, y, además, contrae el ritmo del crecimiento económico, ya que por lo general no se trata de inversiones que produzcan bienes y servicios, sino que simplemente esconden riquezas, probablemente mal habidas. Ya renunció el primer ministro de Islandia por este motivo, pero son centenares de personajes involucrados en esta perversa estructura financiera, que lo único que refleja es la acumulación astronómica de fondos, frente a la escases brutal y la falta de crecimiento económico de una humanidad que, cada día, es más desigual, y donde crece la pobreza en forma exponencial.

En este caso, denunciado por más de 120 periodistas, están involucrados naturalmente muchas empresas y personajes mexicanos, que tendrán la obligación ineludible de aclarar el origen y destino de estas incalculables fortunas.

El escándalo de los Panama Papers apenas representa la punta de iceberg, pues existen numerosos despachos dedicados a promover y desarrollar ésta absurda política que, además de las probables ilicitudes que contenga, constituye un freno para el desarrollo económico.

Lo que representa este “nuevo descubrimiento” es que la concentración del capital inactivo crea una menor producción y una oferta contraída, en aras de algo tan absurdo como es que el planeta esté regido económicamente por menos del 1% de sus habitantes.

En lo que a México respecta, debe promoverse una política de aclaración de los inmiscuidos; pero más allá de esto, estamos frente a un cáncer que no sólo detiene la economía, sino que aumenta la enorme brecha de la desigualdad. La única forma para modificar esta circunstancia es desarrollar nuestra nación de acuerdo con sus principios constitucionales, cuyos objetivos se han perdido, y que tienen que ver con la construcción de un Estado social de derecho, que aspira a una mejor vida para todos los mexicanos.

¡Es inconcebible!, es absurda esta riqueza desmesurada, incalculable y perversa, en un mundo donde existen miles de millones de seres humanos, que carecen de lo más elemental; para no ir más lejos, casi la mitad de nuestra población está en los umbrales de la pobreza y, dentro de ésta, aproximadamente un 12% se encuentra en la pobreza alimentaria y extrema.

¡No podemos seguir viviendo así!