Las redes sociales se han estremecido con las historias de pequeños violentados sexualmente, acosados en línea. La vida de Valeria es uno de muchos de esos casos: la pequeña de doce años fue víctima de un acosador sexual de 58 años, el daño fue tal, que ella atentó contra su vida.

El acosador de Valeria utilizó las redes sociales para llegar a ella. La engañó, la convenció y casi logra su propósito.

Eso es el grooming, un aberrante fenómeno cibernético que se traduce en el engatusamiento, el engaño a los pequeños por parte de algunos adultos para ganarse la confianza de esos menores fingiendo empatía, cariño, atención, con fines de satisfacción sexual, y que puede ser la antesala de una agresión (y un delito) más grave.

Save the Children refiere que a través del grooming, el acosador logra, como mínimo, y casi siempre, obtener imágenes del/a menor desnudo/a o realizando actos sexuales y que por tanto está muy relacionado con la pederastia y la pornografía infantil en Internet. De hecho el grooming es en muchas ocasiones la antesala de un abuso sexual.

Para acosadores sexuales, pederastas y pornógrafos, la Internet y las redes sociales, particularmente, son caldo de cultivo, el mejor nicho de oportunidades que pudieron haber encontrado. Es una forma rápida, fácil y sin riesgos de cometer sus ilícitos.

La historia de Valeria abanderó en el 2015 la lucha que inició Save the Children para recolectar las firmas para que el Legislativo discuta el tema y apruebe que el grooming sea elevado a delito en México. Por la gravedad del tema, la discusión sin embargo debería llevarse no sólo a nivel federal sino comenzar de origen en los propios estados.

“Cuando Valeria aceptó la solicitud de amistad de “Chema” ignoraba que no se trataba de un chico de 12 años como éste aseguraba, sino de un acosador experto en grooming, que analizó sus  publicaciones para ganar su confianza y engañarla hasta conseguir el intercambio de fotografías eróticas y así extorsionarla y forzarla a tener relaciones sexuales. Valeria sufrió un colapso nervioso que la marcará de por vida como consecuencia de este abuso”.

La vida de Valeria quedó marcada pero hay miles de vidas más que pueden ser blindadas contra este tipo de actos, aberrantes, marcando un precedente y obligando a las autoridades a actualizar el marco jurídico de esos nuevos delitos que acompañan a la globalización y el avance de la tecnología.

La Convención sobre la Protección de los Niños contra la Explotación Sexual y el Abuso Sexual de 2007 fue el primer documento internacional en señalar como delitos penales las distintas formas de abuso sexual de menores, incluyendo el grooming y el turismo sexual.

Hay naciones que han dedicado estudios, discusiones y modificaciones a sus leyes para adecuarlas a estos nuevos retos en cuanto al catálogo de delitos se refiere. Aunque las penas son menores, hay trabajos y avances importantes en España, Argentina, Estados Unidos, Alemania, Australia y Escocia, por citar algunos de esos países, que castiga con hasta quince años de cárcel a estos depredadores sexuales. En otras naciones, desafortunadamente, el tema no es considerado como una prioridad a discutir.