INE y padrón
Pues nada, que de repente apareció la lista nominal de electores en la nube de internet de Amazon, la tienda virtual más grande del mundo. Por supuesto, no es la primera vez que pasa algo así, pues hubo ocasión en que podía obtenerse dicha nómina en Santo Domingo, sí, ahí donde lo mismo se compra un título de doctor en física cuántica que una credencial de elector o algún otro documento.
El Instituto Nacional Electoral y los partidos políticos tienen acceso a la citada lista nominal, el INE para los fines inherentes a sus funciones de organizador y árbitro electoral, en tanto que los partidos, dice la legislación, sólo pueden usarla para efectuar la revisión que —me imagino— garantice que no incluye muertos, repeticiones, personas inexistentes y otros cachirules.
Antes de continuar, es útil saber que una nómina es una lista y que, por lo tanto, la expresión “lista nominal” es redundante, pero no conformes con esto, entre los funcionarios del INE y de los partidos se habla de lista nominal y de padrón como cosas distintas (?), pese a que padrón es, según el mamotreto académico, un “registro administrativo de los vecinos de un municipio” o, según María Moliner, la “lista de habitantes de una localidad, hecha como medida de gobierno”. Pero si algo es redundante en muchos sentidos es precisamente el sistema electoral mexicano, sus leyes, su burocracia, sus procedimientos y muchas cosas más.
En el caso de la lista de electores, es absurdo mantener el hermetismo legal porque en la práctica son demasiadas personas las que dentro del INE tienen acceso a ese documento y, por si algo faltara, es del todo inocente creer que cada partido empleará esa nómina únicamente con fines de revisión. Lo esperable es que sea un instrumento para planificar campañas, tanto del partido como de los candidatos a presidente de la república, diputados federales, senadores, gobernadores, alcaldes, diputados locales y otros especímenes de la nociva fauna política.
No sin candor, Arturo Sánchez, consejero electoral del INE, declaró que la base de datos no fue vulnerada porque la información que se divulgó provenía de documentos entregados a los partidos. Y don Arturo lo dice como si la lista de marras, que es precisamente la entregada a los partidos, no fuera lo sustancial de la base de datos del INE.
Se sospecha que la lista multicitada salió de Movimiento Ciudadano (antes Convergencia), organización que por cierto ya recibió una fuerte multa (76 millones de pesos) por permitir la fuga de datos en 2013, cuando se ofrecían en internet ésa y otras informaciones en la cuenta www.buscadatos.com
A reserva de que se confirme quién o quiénes son los responsables, lo que debe destacarse es la imposibilidad de mantener en secreto la información contenida en la lista. La paquidérmica burocracia electoral no puede impedir usos y abusos del padrón, pues ya se sabe que cuando más de dos participan de un secreto éste deja de serlo.
