La selva, rica en gráfica, en color y textura
Hace algunos meses, dediqué este mismo espacio para referirme a una exposición de artistas plásticos contemporáneos, casi todos emergentes, radicados en Tuxtla Gutiérrez. Allí, señalé que, además de ser una tierra fecunda en poetas y poesía, Chiapas y su selva son también ricos en gráfica, en color y textura.
Hoy quiero volver al tema, a propósito de dos hechos. El primero, un encuentro que tuve con el maestro Rafael Galdámez, un joven artista plástico de mi estado; y segundo, la aparición hace algunos meses de una edición titulada Mirar en Chiapas. Artistas visuales contemporáneos, publicada por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes local.
En sus 180 páginas, este proyecto editorial da cuenta de la trayectoria y la obra de treinta y dos creadores que miran y nos permiten mirar Chiapas a través de su obra.
Grabado, óleo, acrílico, estilógrafo o acuarela retratan cascadas, mujeres, calles y sueños y tejen vínculos entre los fundadores de la escuela plástica local de mediados del siglo XIX, sus herederos del siglo XX y los nuevos protagonistas que iniciaron carrera a finales del milenio y hoy despuntan y llevan nuestros colores y texturas a galerías de todo el mundo.
De cada uno de los artistas que participan en esta obra, lo correcto debiera ser mencionar algún detalle significativo de su obra o su personalidad artística. Desafortunadamente, por cuestiones de espacio en esta colaboración, debo mencionar sólo a algunos, sin por ello restar mérito a ninguno de los 32 participantes ni tampoco a todos los otros, que por razones que nada tienen que ver con el talento y la creatividad no fueron considerados para este libro.
Menciono entonces, en una complicada selección, a Nacho Chincoya, quien se define a sí mismo como un recolector de imágenes y viajero del tiempo; a Manuel Cunjamá, que juega con el color y la textura llevando su obra al límite entre el acrílico simple y la composición en collages de abstracción geométrica, o a Alfredo Chávez, creador que trabaja con bolígrafo sobre retratos, desafiando al espectador al invitarlo a mirar más a detalle cada obra para dialogar con ellas.
Figuran también Dorian Martínez Mimiaga con su afición por el pancracio y su convicción de que su obra es un intento por romper el silencio desde la mirada; Juan Chawuk, artista que vive su condición maya como descarga eléctrica que, plasmada en lienzo, le otorga la permanencia en el universo, mismo universo que en la mirada de Ramón Pérez Gil Salcido no es único sino pluriverso en el que sus dibujos son el medio para sacarse del corazón, la tripa o la cabeza, las cosas que necesita expresar.
O igual el caso de Osvaldo García, quien se asume cubista y quien define el punto como el origen de todo, puesto que cada línea procede de un punto, de ésta se desprende eso que llamamos realidad; o Rodolfo Morales Cruz, quien nos dice al describir su obra que lo que busca es crear campos de movimiento pictórico en los que interactúen y dialoguen en el mismo plano una mancha junto con otros elementos concretos y reconocibles.
Y cierro este apretado grupo mencionando a Saúl Kak, quien nos cuenta en el libro que su pincel es como el machete para el campesino y la pintura su palabra.
En el texto de presentación de la obra, Santiago Espinosa de los Monteros usa una definición a la que me sumo con plena convicción: Los creadores visuales son un conglomerado variopinto de videntes. Gracias a ellos, los chiapanecos podemos mirar cómo nos miramos, podemos mirarnos unos a otros y propiciar que otros nos miren.
Mi reconocimiento al Coneculta Chiapas y a su titular, mi amigo Juan Carlos Cal y Mayor, por impulsar la publicación de este libro, pero antes que ello, mi felicitación a todos los artistas que participan en esta obra que servirá para dar a conocer su trabajo, pero también para detonar el interés de nuevas generaciones de más y más creadores plásticos que miren y nos ayuden a seguir mirando esto que somos los chiapanecos. Enhorabuena.
Mi agradecimiento especial al maestro Rafael Galdámez por el detalle de hacerme llegar una muestra de su obra y su mirada de Chiapas a través del pavón, muestra de la diversidad y la riqueza de nuestra fauna local, transformada en el óleo monumental que acompaña hoy esta columna de un artista joven que, literalmente, pinta para cosas aún más grandes. Gracias y felicidades.
@zoerobledo
Senador de la República por Chiapas.
