Un caso más
No hay nada tan peligroso como la impunidad, amigo mío,
es entonces cuando la gente enloquece
y se cometen las peores bestialidades.
Isabel Allende
El caso de los jóvenes denominados Porkis ha estado sonando mucho de manera mediática, muchachos que según los testimonios que ellos mismos grabaron en video abusaron sexualmente de una menor de edad a la que embriagaron para después saciar con ella sus más bajos instintos; no conformes con estas deleznables acciones, videograbaron y subieron a las redes sociales las imágenes de sus conductas graves y delictivas, las que además de la condena social deben de llevarse a un proceso penal para que estos sujetos sean sancionados.
Lo peor de estos hechos sucedidos en Veracruz es que al irse descubriendo cómo sucedieron y la información que se va conociendo agravan cada vez más y desvelan una realidad que impera no sólo en esa entidad federativa sino a lo largo y ancho del territorio nacional. No se trata de delitos cometidos por jóvenes comunes y corrientes, que en la mayoría de los casos muchos de ellos sí son detenidos y juzgados. Se trata de jóvenes de familias adineradas vinculadas al poder publico, son hijos de funcionarios gubernamentales con influencias y relaciones poderosas que inmediatamente ponen al servicio de sus juniors para evitar que la justicia haga su trabajo.
Por ello los envalentonados muchachos hacen de las suyas esparciendo daño y terror por todos lados, amenazan, difaman, agreden y generan afectaciones muchas de ellas irreparables. Lo peor de todo es que, además, áreas gubernamentales interfieran a grados tan extremos como las declaraciones publicas del fiscal del estado, que de tajo sin ser su facultad determine y decida que las declaraciones de los Porkis en video donde reconocen su actuar, para este funcionario no tenga ningún valor jurídico.
Una niña y su familia afectada que, gracias a un padre valiente que a pesar de las amenazas de muerte que han pesado sobre los suyos no se ha dejado intimidar, y a pesar de lo corrupto de las autoridades y su imparcialidad, producto de las influencias de los inculpados, sigue adelante y ha puesto en descubierto la descomposición que priva en Veracruz.
Una más, para este estado que se encuentra en medio de la descomposición política y social; violaciones a los derechos humanos, fosas clandestinas con cientos de cadáveres, denuncias que pesan sobre el gobernador por actos de gran corrupción, personas desaparecidas, secuestradas, asesinadas, casos de periodistas que han sido asesinados. El temor se apodera de los veracruzanos, una entidad rica en recursos naturales y de gente muy alegre hoy se encuentra en la zozobra por tantos males que le aquejan y que la hunden, saben que poco se hace y hará para sancionar a los que violan la ley. Desgraciadamente los Porkis son un caso mas de absoluta impunidad.
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