POR LOS CAMINOS DEL SUR
La trágica novia del camino
Chilpancingo, Gro.- La búsqueda desesperada por reducir la inseguridad y la violencia que aquejan a Guerrero, generadas por la guerra cruenta que libran los carteles del crimen organizado, Héctor Astudillo propuso legalizar la siembra de la amapola con fines medicinales y científicos.
El propósito es obtener beneficios económicos de ese cultivo que actualmente se fertiliza con la pobreza, el esclavismo y el hambre de las comunidades guerrerenses.
Esa amapola, roja como el corazón, ha teñido con sangre la entidad suriana. Es una flor abierta en el trigo, como dice la canción popular de Ernesto Rubio, pero sus pétalos apuntan a la tragedia pues el control de las zonas de siembra, trasiego y tráfico se disputa de manera cada vez más violenta. Se trata de la materia prima de donde se obtienen diversas drogas que generan ganancias millonarias, como la heroína. En la actualidad, esa flor tiene su principal zona de producción en Guerrero, donde 75 de los 81 municipios de la entidad la siembran y de ella viven mil 287 comunidades.
Los municipios de Heliodoro Castillo, Ayutla, San Miguel Totolapan, Coyuca de Catalán, Acatepec y Leonardo Bravo concentran el 52 por ciento de la producción estatal.
¿Amapolita, amapola te quieres casar conmigo?
Desde finales de 2015, Astudillo Flores se pronunció por la legalización del cultivo de la amapola para fines medicinales y científicos pues, de acuerdo con ciertos organismos internacionales de salud, los opiáceos son más eficaces en el combate al dolor.
El 17 de marzo de 2016, la fracción parlamentaria local de Movimiento Ciudadano, a través de Ricardo Mejía Berdeja, presentó una iniciativa de ley para modificar la Ley General de Salud, el Código Penal Federal y el Código de Procedimiento Penales a efecto de legalizar el cultivo de la amapola en la entidad.
En la tribuna del Congreso del Estado, Mejía Berdeja indicó que “el gobernador Héctor Astudillo ha fijado postura sobre la legalización de la amapola, sólo como un comentario, queremos pedirle (al gobernador) que sea parte de esta iniciativa, porque lo ideal es presentar una iniciativa ante el Congreso de la Unión”.
Al justificar el documento presentado en el pleno legislativo dijo que “Guerrero es el estado con el 40 por ciento de la producción total de amapola en el país, y destacan los municipios de Heliodoro Castillo, Acatepec, San Miguel Totolapan, Coyuca de Catalán, Chilpancingo y Leonardo Bravo, donde también los productores no tienen alternativa: o siembran amapola o mueren de hambre”.
Más aún. El legislador sostuvo que el ataque y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala tiene que ver con la importación ilegal de la amapola y heroína.
Esta propuesta, insistió, impactaría en las ganancias de los grupos criminales que ocasionan violencia en el estado, y el cultivo legal de la amapola permitiría ganancias para los productores, con la intención al acceso de medicamentos derivados del opio, para frenar el mercado ilegal.
La iniciativa quedó suscrita en el diario de los debates y las comisiones de Justica y Salud del Congreso local, para su dictamen, y pueda elevarse como iniciativa del Congreso local de Guerrero hacia el Congreso de la Unión.
Pero en el Congreso de la Unión, el tema ya se ventila desde 2015. Un documento denominado “Propuesta para la legalización del cultivo de la amapola.- Fines científicos y médicos” circula no sólo en el ámbito legislativo.
En este contexto, la propuesta local en cuestión parecería inercial.
Incluso durante el periodo de Rogelio Ortega, se planteó la iniciativa por Rigoberto Acosta González, quien fue subsecretario de Desarrollo Rural y actualmente dirigente del Consejo Regional de la Sierra de Guerrero (Cresig).
Yo te quiero como a un niño
La semilla de amapola llegó al estado procedente de Sinaloa iniciada la década de 1970. Ya corrían entonces fuerzas militares bajo la Operación Cóndor, desplazadas en distintas entidades.
Hoy es en la sierra donde se da la producción más alta y estos cultivos son el pilar económico de la zona.
En su momento, Siempre! documentó que uno de los enclaves de la producción de esta flor es Pandoloma, un pequeño poblado de poco más de mil habitantes del municipio de San Miguel Totolapan. Cinco años atrás, esta localidad, a poco más de cuatro horas del puerto de Acapulco, estaba dedicada al cultivo de maíz y la mayoría de sus pobladores lo utilizaban para el autoconsumo. Actualmente es una de las proveedoras de materia prima para la elaboración de la heroína o goma de opio, por lo que, durante unos meses al año, sustituye la siembra del maíz por el de la amapola.
Por cada hectárea sembrada de amapola se producen ocho kilos de goma de opio, que a su vez genera un kilo de heroína. Cada ciclo deja unos 400 millones de pesos a los productores de la Sierra de Guerrero; es decir: mil 200 millones de pesos al año.
La ganancia más fuerte se da en el proceso de transformación de la goma de opio a la heroína. Ocho kilos de goma de opio, con un valor de 216 mil pesos, cuando se transforman en un kilo de heroína se cotizan en cuatro millones 500 mil pesos en el mercado negro, según estimaciones muy conservadoras. Los niveles de producción hacen que Guerrero se dispute el primer lugar con Afganistán.
El Reporte Internacional sobre Estrategia de Control a Narcóticos 2011 del Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que México registró un incremento en la superficie cultivada de amapola por cuarto año consecutivo. El cultivo de la amapola de opio aumentó un 31 por ciento, al pasar de 15 mil hectáreas en 2008 a 19 mil 500 en 2009, siempre con los datos del documento, y en la actualidad Guerrero es el mayor productor de esta planta en México. En sus 63 mil 621 kilómetros cuadrados, se produce el 60 por ciento de toda la amapola del país.
En 2015, el municipio de Coyuca de Catalán, de la región de la Tierra Caliente, ocupó el primer lugar en la siembra de amapola, con mil 134.25 hectáreas sembradas, las cuales fueron destruidas.
En 2014 se destruyeron 160 mil plantíos de enervantes; en 2015 más de 83 mil, y en este año van cerca de 19 mil plantíos destruidos.
Cantando al son de las ruedas del molino
“Nosotros no estamos peleados con Héctor Astudillo, nosotros creemos que lo que pasó en la movilización es parte de la falta de comunicación que tiene el gobernador con sus achichincles, nosotros teníamos 7 meses pidiendo audiencia y no nos querían recibir, por eso la movilización fue para lograr atención, pero como no la obtuvimos nos pasó lo que nos pasó, pero nosotros pedimos disculpas a la ciudadanía, sólo demandamos apoyos sociales que tanto necesita la gente de la sierra, que hemos estado olvidados para la autoridad estatal”: Ismael Cástulo Guzmán, coordinador de la Policía Estatal Rural y coordinador de la Unión de Comisarios de la Sierra.
Cástulo Guzmán fue detenido y encarcelado tras la movilización de serreños del pasado jueves 28 de abril, en que se asfixió a Chilpancingo con un bloqueo de casi 12 horas.
Un bloqueo en el que existen algunos indicios de que más habitantes de las comunidades de la sierra y transportistas, estuvo la mano de los cárteles del crimen organizado. Cástulo Guzmán lo niega.
El dirigente afirmó que la petición central es que se otorguen 462 plazas de policías de los pueblos y 62 plazas de las altas y bajas de los elementos que se tenían, aunque el gobierno no quiere dar respuesta, “nos dicen que no estamos reconocidos ante el Sistema Nacional de Seguridad, cuando nosotros tenemos un nombramiento por el estado y pagos salariales solventándose hasta este momento”.
Afirmó que la liberación de las 71 personas que fueron detenidas en la movilización que emprendieron junto con los integrantes de la Unión de Pueblos de la Sierra de Guerrero fue posible mediante un acuerdo con el mandatario Astudillo Flores, por lo que ahora seguirá formalizar una mesa de trabajo para que consideren los apoyos de infraestructura carretera, educativa y de salud, proyectos sociales que beneficiarán a los municipios de San Miguel Totolapan, Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo, Eduardo Neri y Chilpancingo.
Para considerar
Aunque en el caso de Guerrero las regiones tienen una relevancia nominal más que institucional, el 16 de enero de 2015, luego de 25 años de gestión por parte de dirigentes de organizaciones, líderes sociales, presidentes municipales y ejidatarios, se firmó el decreto para la región de la sierra integrada por 818 localidades de 14 municipios, con un total de 145 mil habitantes, que eran parte de las regiones Costa Grande, Tierra Caliente y Centro del estado y una extensión de 15 mil 500 kilómetros de bosque.
Uno de los promotores de la Sierra y de su conformación como región en Guerrero es Rigoberto Acosta González.
La iniciativa de la octava región guerrerense (la sierra) que fue presentada por María de los Ángeles Salomón Galeana, diputada local priista en los primeros días de marzo de 2016, margina a los habitantes de la sierra, insistió Acosta González y rechazó que el decreto que nombró a La Sierra como la octava región del estado, hecho por el entonces gobernador Rogelio Ortega Martínez, carezca de validez, y puntualizó que “la firma del Ejecutivo es un instrumento de ley.
No obstante, hay un decreto de René Juárez, uno de Ángel Aguirre, hay exhortos del Congreso y existe un decreto firmado por Rogelio Ortega sin que a la fecha se dé certidumbre a la octava región económica.
Ricardo Mejía Berdeja, diputado de MC, es la punta de lanza en la guerra sucia contra Evodio Velázquez Aguirre, presidente municipal de Acapulco; además, aspirante a la alcaldía para el siguiente periodo.
Luis Walton, dirigente estatal de MC, no se cansa de presumir su amistad con Astudillo Flores.
Cástulo Guzmán se encuentra respaldado por Bruno Plácido Valerio, dirigente de la Upoeg.
La amapola se ha convertido en el motor económico de la entidad, la violencia con que se disputan las zonas de siembra, trasiego, rutas y plazas de venta de la droga está devastando la economía local cuya columna vertebral ha sido el turismo.
Los grupos delictivos llegan a las comunidades de la hoy región de la sierra y les piden a los lugareños que siembren amapola o marihuana, les ofrecen comprarles toda la producción y, como garantía, les dan un adelanto en efectivo; incluso les dan cursos de cómo cultivar y cosechar el producto.
Los sembradíos se realizan en las tierras comunales. Y como el terreno es de todos, no es posible identificar quién sembró en el lugar; sólo los habitantes del pueblo lo saben.

