México es el país con la mayor tasa de nacimientos registrados en mujeres adolescentes; de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, 1 de cada 5 nacimientos en el país se registra en una menor de 20 años.

En el año 2000, el porcentaje nacional de nacimientos registrados de madres adolescentes era de 17.1% del total; y para el 2014, aumentó al 19.2%.

Ante la limitación electoral que les obliga a guardar silencio en muchos temas, instituciones de gobierno como la Secretaría de Gobernación, aprovechan las herramientas tecnológicas como los blogs para abordar temáticas de relevancia, según la fecha que marque el calendario.

A propósito de la tradicional celebración del Día de la Madre, la dependencia que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong, dedicó un interesante análisis sobre el 10 de mayo, y cómo el rol de la madre al seno de las familias mexicanas, es cada vez más complejo y problemático, al concretarse e incrementarse el relevo de responsabilidades y funciones, pero también de derechos.

También refiere cómo el sector de madres jóvenes, solteras y adolescentes, gana terreno y se ubica entre los más importantes de los tiempos actuales.

El INEGI señala que entre 2010 y 2015 el número de mujeres que son jefas de familia se incrementó en cuatro puntos porcentuales. En 2010 eran 6 millones 916 mil 206 hogares con jefatura femenina, lo que representa el 24.6 por ciento del total; para 2015, ya eran 9 millones 266 mil 211 hogares.

Es decir, en México, en el 29 por ciento de los hogares, una mujer es sostén económico de toda la casa. Incluso, en ciertas regiones, el porcentaje es mayor: en Ciudad de México, las jefas de familia sostienen ya al 36% de los hogares.

La Segob reconoce cómo la lucha de estas mujeres no sólo se refiere al cambio de pañales o a la búsqueda del sustento diario: “en forma paralela, las madres pugnan por el reconocimiento de sus derechos en diversos campos: licencias por maternidad en el Sistema de Seguridad Social, denuncia laboral por pérdida discriminatoria del trabajo por estar embarazada, las políticas sociales de apoyo a madres solteras, entre otras manifestaciones.

Garantizar los derechos que acompañan a los más jóvenes de México y aquellos que la maternidad conlleva, no es sólo responsabilidad y obligación de las mujeres que deciden, por elección o accidente, convertirse en madres de familia.

No por ser madres dejaron de ser menores y sus derechos siguen vigentes, aunque, en la realidad, difícilmente son aplicables. Responder como sociedad es cumplir con una responsabilidad social y moral que involucra a todos: autoridades, organizaciones, defensores de derechos y ciudadanos en general, sólo es cuestión de decisión.