No hubo espacio para la autocrítica

 

Por alguna razón el PRD en Michoacán celebró su aniversario 27 no el día 5 de mayo sino el 8; el acto estuvo teñido por la nostalgia y la ausencia de autocrítica, el gobernador Silvano Aureoles pronunció un discurso triunfalista en el que hizo evocar el discurso fundacional del PRI —entonces PNR— que pronunciara Plutarco Elías Calles al afirmar que había terminado la etapa de caudillos en el Sol Azteca.

Fue la ceremonia encabezada por el dirigente estatal perredista Carlos Torres Piña y el mandatario Silvano Aureoles Conejo uno en el que prevaleció la nostalgia, presentaron un video a manera de retrospectiva; en una pantalla gigante aparecían las imágenes de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador, al último lo vitorearon y aplaudieron. El común denominador en los tres personajes citados es que todos ellos fueron dirigentes nacionales del PRD, dos fueron candidatos a la Presidencia de la República, los integrantes de la terna renunciaron al perredismo, ya no tienen esa membresía.

Se hicieron evidentes las ausencias, en el ámbito local no estuvieron los exgobernadores de esa extracción Leonel Godoy Rangel ni Lázaro Cárdenas Batel; dos exdirigentes estatales del perredismo tampoco acudieron porque ya renunciaron a su militancia, nos referimos a Cristóbal Arias Solís y Uriel López Paredes.

Se presume que algunos regidores y más militancia en un tiempo cercano renunciarán al PRD para emigrar a Morena; no obstante lo que le ha sucedido al Sol Azteca en los últimos tiempos, no hubo espacio para la autocrítica, en Morelia estuvo el presidente del Congreso Jesús Zambrano, quien fungiera, en su momento, como uno de los promotores y firmantes del Pacto por México que contribuyó más al desdibujamiento del partido que cada vez tiene alcances más mermados.

En Michoacán la historia del PRD arroja contrastes que ponen en entredicho la identidad de izquierda; en su génesis el Sol Azteca fue perseguido por Carlos Salinas de Gortari, en Morelia se recuerda al gobernador priista de 1988 a 1992 Genovevo Figueroa Zamudio quien envió a los granaderos para lanzar gases lacrimógenos contra la militancia del nuevo partido. Nadie supondría que años después la desmemoria cobraría auge y Figueroa Zamudio terminaría como candidato a la Presidencia Municipal de Morelia por las siglas del PRD, además de haberse desempeñado como secretario de Turismo en los gobiernos de Cárdenas Batel y Godoy Rangel.

Silvano Aureoles fue enfático al señalar que el PRD buscaría la presidencia en 2018, incluso el mandatario es un prospecto para buscar la nominación en la futura lid.

El evento del 8 de mayo no fue apoteósico como en los viejos tiempos, se observaron unos 70 autobuses que trasladaron a militantes de diversos municipios, recibían su dotación de alimentos como acostumbran hacerlo los partidos en los actos masivos, el acarreo ya no es distintivo sólo del PRI y las ideologías ya no son la bandera, la historia se olvida o se ubica en los archivos. Algunos asistentes seguro evocaron la fase del Frente Democrático Nacional, los tiempos de asumir una mística que terminó por diluirse ante la asunción del poder.