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El tejido social está erosionado y resulta, a todas luces, inadmisible que se “reconozca” a quien hace apología del crimen.
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Mayúsculo ridículo
Si una sombra maligna ha impedido el crecimiento de Michoacán y ha evitado sentar las bases para un desarrollo sustentable fincado en la estabilidad es el narcotráfico, proliferación de grupos del crimen organizado; la condena a dichos cárteles es unánime, eso parece, no obstante el Congreso del Estado condecoró con la presea Melchor Ocampo a un grupo musical perito en interpretar narcocorridos, ello es verídico.
Melchor Ocampo fue un baluarte en la Reforma, tenía características de sabio renacentista porque fue botánico, poliglota, diplomático, jurista, político y el Colegio de San Nicolás de Hidalgo se reabrió en su gestión como gobernador de Michoacán. Académico y político. La historia del reformista cercano a Benito Juárez pareció no importarle a la Cámara de Diputados que decidió entregar la presea que lleva el nombre del ilustre michoacano a un grupo que hace apología de la violencia, pareciera mentira pero fue real.
El 3 de junio, fecha en que se conmemora el aniversario luctuoso del citado filósofo de la Reforma, en el Congreso del Estado y en el marco de una sesión solemne con la presencia del gobernador Silvano Aureoles se hizo entrega de la presea Melchor Ocampo al grupo musical Los Hermanos Jiménez y su Arpa, también la distinción fue para la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas Dr. Ignacio Chávez de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
El diputado presidente del Congreso, Raymundo Arreola, del PRI fue quien propuso al multicitado ensamble musical para ser galardonado, el legislador fue alcalde del municipio de Múgica del que es oriunda la agrupación. Entre las piezas musicales que han grabado los fraternos Jiménez destacan algunas como: “El chaleco de mi padre”, dedicada al vástago del Chapo Guzmán, “Las mafias michoacanas, traficantes michoacanos”, por citar algunos títulos. Uno de sus materiales discográficos se llama “Escuadras famosas”.
En teoría, la presea es para personas o agrupaciones que se han destacado por sus eminentes contribuciones al país en general o Michoacán en lo particular; en el caso de la Facultad de Medicina nadie objeta el galardón conferido, sólo que en el caso del grupo musical las críticas fueron furiosas porque en la entidad el tejido social está erosionado y resulta, a todas luces, inadmisible que se “reconozca” a quien hace apología del crimen.
En Sinaloa, epicentro de un cártel temible, se han censurado los narcocorridos, pero en Michoacán uno de los poderes parece promoverlos sin rubor. México se ha pintado de rojo por el avance de los poderes fácticos, los coletazos del crimen organizado no concluyen, por ello es tan incomprensible como reprochable que el Congreso del Estado en Michoacán actúen en sentido contrario.
Melchor Ocampo dijo que es hablando y no matándonos como debemos entendernos, esa inscripción está en la plaza que lleva su nombre justo frente a Palacio de Gobierno, seguramente muchos diputados desconocen el legado del reformista, aunque la ignorancia no les exime de su mayúsculo ridículo.
