(Primera de dos partes)

 

Para Gustavo Albite

El dibujo de instantes dentro de la narrativa, de pronto se vuelven flashazos en la realidad. Uno de ellos contiene algunos de esos instantes en “El maleficio”, cuento de José Martínez Sotomayor (Guadalajara, Jalisco, 1895-1980). En este relato se trata sobre un joven que será llevado al éxito gracias a la voz maravillosa que tiene pero, principalmente por el alcohol, se quedará sin voz, con las cuerdas vocales desgarradas y, lo que más llama la atención, que este muchacho Juventino lo llamarán “El Príncipe de la Canción”, evidentemente ahora nos hace referencia al cantante José José, aunque éste ha seguido cantando con un esfuerzo mayor.

La historia planteada en “El Maleficio”, cuento de José Martínez Sotomayor, tiene como protagonista a Marcos, un muchacho joven, “rústico, con cara de niño triste, sin mañas porque venía del campo, huraño y silencioso”, como se apunta en el cuento. Marcos era un vendedor de varias frutas, que las anunciaba con una voz “limpia, sostenida y fresca que se matizaba y flameaba en el aire”, con la que atrajo a don Lencho, quien ve en Marcos un pupilo al que se le puede sacar suficiente provecho, por lo que lo prepara en lo más inmediato tanto en afinar la voz como en la inversión que hace en su ropa, y sobre todo venciendo la timidez del vendedor, para llevarlo con el dueño del “Cabaret Cien Flores”, donde finalmente sería anunciado el que sería la sensación de la noche: “¡Cantará para ustedes Juventino, el Príncipe de la canción!”. Por supuesto, el éxito esperado llega con todos sus significados: los aplausos, el reconocimiento, las mujeres y no falta quien le invite a beber. A pesar de todo ello, Marcos continúa con terribles pesadillas sobre su tía Cleta, la bruja que dibuja con las metáforas más tétricas el autor (“los ojos chorreando fuego y las trenzas revolviéndose como enroscadas víboras”), la que siempre aprovechó para lanzarle maldiciones a Marcos, quien no puede abandonar el miedo a volver al pie del cerro, “donde su tía le sacaría los ojos o lo convertiría en bestia”.

En la siguiente entrega daremos una breve proyección de la historia restante del cuento de Martínez Sotomayor, una historia que se escribe cuando José José disfrutaba su infancia.