A lo largo de la historia han existido muchos intelectuales que han aportado sus reflexiones, ideas y obras en el ámbito cultural, literario, político, o científico. En México el intelectual no es la excepción, da su propio enfoque de la historia paralela a su época con un talante personalísimo, ligado al deseo de informar, inducir y asombrar en cada renglón, por ello, deberá ser el encargado de asombrarnos. Por otro lado, los intelectuales son vulnerables a la presión del poder y caen, en numerosas ocasiones en la banalidad y la falta de sentido crítico. Un pensador comprometido con su tiempo, en defender la independencia de criterio es una figura que enfrenta al poder con sus análisis con base a la idea de especificidad.
Recordemos a Jean Paul Sartre, quien concebía la crítica político-cultural desde una perspectiva que señalaba “compromiso” y éste sólo podía ser cultivado sobre la postura de una libertad inalienable de la conciencia del escritor donde podría explayar su oficio, su mirada de examen con una escritura libre que incidiera en el futuro de las relaciones del saber y del poder a su vez interactuara estratégicamente. Dice Michel Foucault “El intelectual era por excelencia el escritor, conciencia universal, sujeto libre, se oponía a aquellos que no eran más que componentes al servicio del Estado o del Capital (ingenieros, magistrados, profesores). Desde el momento en que la politización se opera a partir de la actividad específica de cada uno, el umbral de la escritura, como marca de sacralizar del intelectual, desaparece; y pueden producirse entonces lazos transversales de saber a saber; de un punto de politización al otro; así los magistrados y los psiquiatras, los médicos y los trabajadores sociales, los trabajadores de laboratorio y los sociólogos, pueden cada uno en su lugar propio y mediante intercambios y ayudas, participar en una politización global de los intelectuales”.
Un intelectual es quien a través de sus funciones específicas exhorta a su comunidad y pide poner atención en una zona por lo general empantanada por los aparatos del poder y las autoridades del saber, tal es el ejemplo de catorce intelectuales notables que comparten a manera de entrevista sus experiencias personales y laborales en un libro titulado; El intelectual mexicano: una especie de extinción (Taurus). Sólo por nombrar a dos intelectuales, como ejemplos Emmanuel Carballo se le conoce fundamentalmente como crítico literario, también incursionó en la televisión y la radio, donde no era habitual ver a hombres de letras participar en dichos medios televisivos, condujo el programa de radio La Gaceta Cultural del Aire de 1958 a 1963 patrocinado por el Fondo de Cultura Económica, dice don Emmanuel Carballo: “En Guadalajara era un hombre que decía lo que pensaba, pero había pocas tribunas. En la Ciudad de México había más tribunas, por lo que tuve más oportunidades de decir lo que pensaba. Desde entonces empecé una carrera diciendo lo que pensaba, que es lo peor que puede haber en este país. La gente te teme y, al mismo tiempo, te evita. Pero, si tú tienes valor y dices las cosas, no les queda más remedio: eres un mal necesario. Para que vean que hay pluralidad te dejan pasar de colado”. Carballo, cambia el registro del pensamiento habitual de aquella época, con su generación focaliza y lleva a cabo una tarea de transformación en nuestras letras mexicanas: Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Juan García Ponce, José de la Colina, Emilio García Riera lograron extender su voz con ideas transformadoras, fue la generación de la ruptura.
Revista Mexicana de Literatura: “Con la Revista Mexicana de Literatura trajimos la inmoralidad, la homosexualidad y el lesbianismo. Todos los que se consideraban vicios, entre comillas, a mediados del siglo XX. Ya no existen hoy, y ése es uno de los méritos de la revista y de otras muchas gentes”.
El México indígena poco a poco se iba desvaneciendo en los años de 1958 a 1968 se pudo ver fuertes cambios que detonaron en argumentaciones políticas, como lo vio el economista e historiador Enrique Semo Calev; aparece su obra más relevante, Historia del capitalismo en México. Los orígenes, 1521-1763. Un libro que tuvo una respuesta positiva. “Aparte de la recepción intelectual, debo decir que son los maestros de primaria y secundaria los que reciben ese libro como una nueva interpretación de la Colonia, un puente con la concepción marxista de la historia. Ellos son los que la transforman en libro de texto a pesar de que no está escrito para maestros de primaria, pero lo comprenden, lo discuten, lo asimilan. Siempre se desconoce en México el papel de ese intelectual popular que es el maestro, que juega como un intermediario entre la intelectualidad de izquierda y los jóvenes en general. El maestro de primaria y secundaria es de izquierda desde el tiempo de Cárdenas, y antes incluso, eso explica su importancia en las luchas sociales”.
La radiografía del intelectual mexicano es un trabajo interesante, realizado por dos jóvenes: Luciano Concheiro y Ana Sofía Rodríguez, quienes exponen claramente su propósito, que es preservar el legado de catorce intelectuales que dejaron sus ideas, pensamientos críticos, su literatura para transformarla en hechos reales en nuestro país. Asimismo estos intelectuales destacados dan su testimonio de los cambios políticos, culturales, sociales, etcétera de la segunda mitad del siglo XX.
