Una nueva afrenta del gobierno de Nicaragua contra ciudadanos de otras nacionalidades, entre ellos mexicanos, quedó evidenciada luego de que el pasado fin de semana fueran detenidos seis jóvenes extranjeros en la comunidad La Fonseca del distrito de Nueva Guinea; lo peor es que las cancillerías se han quedado cortas a la hora de exigir respeto a sus connacionales.

Afortunadamente, en las primeras horas de este martes fueron liberados pero, como si fuera un partido de fútbol, Nicaragua ha enfrentado de nuevo a México y ha dejado en claro que no sabe de diplomacia y mucho menos de respeto a los Derechos Humanos y tratados internacionales.

Primero, un estudiante de la Universidad Autónoma de Zacatecas fue detenido por la Policía Nacional Nicaragüense el pasado 10 de junio, por supuestamente fingir su desaparición; ahora son tres los mexicanos que fueron vulnerados tras ser detenidos junto con otros tres extranjeros, cuatro líderes campesinos de Nicaragua y una activista anticanal.

Uno de los seis detenidos durante una redada de la Policía Nacional en La Fonseca, es originario de Michoacán. Se trata de Emanuel de la Luz Ruíz, oriundo del municipio de Erongarícuaro, quién formaba parte de la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir, en la que participaba junto con cinco extranjeros más en un taller sobre tecnología para la creación de hornos eficientes y más proyectos ambientalistas.

Al igual que el michoacano, también fueron detenidos tres mexicanos más: Salvador Tenorio Pérez, poblano quien radicaba en Michoacán y Eugenio Paccely Chávez Macedo del Distrito Federal.

A la lista se sumaron también Ana Laura Rodríguez de Argentina, Byron Reyes Ortíz de Costar Rica y Daniel Espinoza Jiménez nacido en España, pero con nacionalidad mexicana.

Medios nicaragüenses informaron que lo que empezó como un taller de enseñanza a campesinos de Nueva Guinea para crear hornos que usen poca leña, terminó como una redada policial con diez detenidos, de los cuales cuatro fueron líderes anticanal y los restantes, los jóvenes extranjeros, que impartían talleres para personas de escasos recursos, entre ellos los tres mexicanos.

Lo más extraño es que un día después de su captura, Francisca Ramírez, la activista anticanal fue liberada, mientras que en el caso de los mexicanos, tuvieron que pasar tres días para que fueran liberados y abandonados por la Policía Nacional de ese país.

La Policía Nacional de Nicaragua nunca dio la cara para informar por qué se les detuvo a los seis extranjeros. Ahora, tras la captura de otros tres mexicanos, la Secretaría de Relaciones Exteriores en México emitió una alerta para el viajero.

“Debido a lo anterior, la situación en Nicaragua podría complicarse. Los estudiantes, investigadores, periodistas y miembros de ONG que visitan Nicaragua deben de tomar precauciones debido al contexto político actual”, indica la Cancillería.

LA LIBERACIÓN

Familiares de Emanuel de la Luz Ruíz, uno de los mexicanos detenidos por la Policía Nacional de Nicaragua en el poblado La Fonseca, del distrito de Nueva Guinea, anunciaron que minutos después de la media noche fueron liberados los seis extranjeros que el pasado sábado habían sido capturados en ese país junto con la activista anticanal Francisca Ramírez.

Xiomara, cuñada del michoacano Emanuel, informó que la Cancillería mexicana se comunicó para confirmarles que su familiar y los demás extranjeros fueron liberados y que se encuentran bien en su estado de salud.

Señaló que su cuñado, originario de Erongarícuaro, Michoacán, así como Salvador Tenorio Pérez del estado de Puebla, Eugenio Paccely Chávez Macedo del Distrito Federal y Daniel Espinoza Jiménez de origen español y con nacionalidad mexicana, fueron abandonados por la Policía Nacional de Nicaragua en la frontera de Honduras.

Indicó que para evitar un mayor conflicto, el gobierno hondureño se hizo cargo del rescate de los jóvenes de la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir, a quiénes entregó a la Embajada de México en ese país centroamericano.

Los cuatro jóvenes recuperaron sus pertenencias y dormirán esta noche en Honduras, bajo el resguardo de la sede diplomática.

Señaló que será hasta el transcurso de este martes cuando se determine su regreso a tierras mexicanas.

En el caso de Ana Laura Rodríguez de Argentina y Byron Reyes Ortíz de Costar Rica, fueron dejados en la frontera de Nicaragua con Costa Rica, a donde el gobierno costarricense se hizo cargo de su seguridad.

Finalmente precisó que las autoridades de la Cancillería les informaron que  el gobierno de Nicaragua no pudo fincarles cargos a los seis extranjeros, ya que se comprobó que su estancia en ese país era con fines altruistas y de cuidado el medio ambiente para personas de escasos recursos, tal como lo advirtieron sus propios familiares.

Empero, más allá de que hayan sido liberados los jóvenes, México debe de hacer valer su inteligencia y firmeza diplomática, para hacerle saber a Nicaragua que cualquier ciudadano merece respeto a su integridad y recordarle que así, de esa manera, no se trata a sus ciudadanos. No hay más, punto.

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