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Los tricolores y sus aliados tenían todo listo para declararse ganadores y celebrar.
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Elecciones 2016
La suerte es una flecha lanzada que
hace blanco en el que menos la espera.
Konrad Adenauer
Hace dos semanas todo indicaba que el país seguiría pintado de rojo, al menos la casi totalidad de las encuestas así lo reflejaban y relegaban a espacios marginales a los partidos y candidatos de oposición. Parecía que los grandes escándalos de corrupción, las ineficacias achacadas al gobierno federal, las trapacerías de los gobernadores, la inseguridad y narcoviolencia, en suma, el mal humor social generalizado no serían motivo de preocupación para los candidatos del PRI, quienes se levantarían con triunfos contundentes.
Incluso los líderes tricolores vaticinaban que lograrían carro completo, que al menos obtendrían nueve triunfos seguros y, al menos en las cinco elecciones restantes, estaban muy competitivos, el escenario era negro para los ciudadanos y la oposición.
El espejismo electoral producto de encuestas y cifras amañadas aún reflejaban durante el 5 de junio, día de la jornada electoral, que todo se mantenía sin alteración alguna; encuestas de salida lo consignaron de esa manera. Así las cosas, las dirigencias nacionales y estatales de los partidos se preparaban en sus respectivos búnkeres. Los tricolores y sus aliados tenían todo listo para declararse ganadores y celebrar sus contundentes triunfos; del lado de la oposición el PAN consideraba ganar con seguridad tres gubernaturas y los partidos restantes se veían con resultados marginales.
Sin embargo, la realidad es necia e impera siempre y, una vez más, sobre todas las predicciones se impusieron encuestas, cifras y números. Nadie, absolutamente nadie esperaba ese viraje en los resultados electorales, aunque hoy se empeñen en decir que así estaba planeado y que todo fue producto de sus grandes estrategias, visiones y acciones. Eso no fue real, todos lo pudimos ver en los anuncios que dieron los dos principales lideres de partido al cierre de las casillas.
Ricardo Anaya anunció que habían ganado tres gubernaturas y que no diría cuáles eran hasta que tuvieran mayores datos, jamás se imaginó en ese momento que el PAN se levantaría con la mayor cosecha de victorias en su historia, siete gubernaturas para sumar en total once con las ya gobernadas, mas de 42 millones de mexicanos bajo gobiernos azules.
Del otro lado, el anuncio de Manlio Fabio Beltrones fue que México se había decidido por el PRI y que sus números les reflejaban triunfos contundentes; al igual que su homólogo del PAN, en ese momento el dirigente no imaginaba que había sufrido la peor derrota de su partido siendo gobierno, que sus vaticinios de carro completo se habían desmoronado y fue literalmente arrollado, con un mensaje contundente de la ciudadanía: “basta de corrupción y excentricidades políticas y de gobierno”.
Ahora corresponde que se hagan análisis serios y centrados pues la conformación del escenario político nacional se dio con triunfos y derrotas inesperados.
@perezcuevasmx
perezcuevasmx@gmail.com
