CIENCIA
[gdlr_text_align class=”right” ][gdlr_heading tag=”h3″ size=”26px” font_weight=”bold” color=”#ffffff” background=”#000000″ icon=” icon-quote-left” ]
Después de cinco años de viaje interplanetario, la sonda espacial estadounidense Juno entró en órbita alrededor de Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar.
[/gdlr_heading][/gdlr_text_align]
Tras cinco años y 3 mil millones de kilómetros
René Anaya
Júpiter no está rodeado de un velo de mitos y creencias como Marte, Venus, Saturno, la Luna o incluso Plutón (ya expulsado del sistema planetario), probablemente porque un velo de nubes ha impedido ver su superficie. Solamente se conoce su Gran Mancha Roja, comparable a un enorme huracán.
Aun así, la llegada de la sonda espacial Juno a la órbita de Júpiter causó gran expectación por la proeza espacial y las posibilidades que se abren de tener un mejor conocimiento del planeta. Incluso conductores peruanos de un noticiario de televisión obtuvieron mala fama por suponer erróneamente que la sonda Juno transportaba astronautas.
Un antiguo desconocido
Por su gran volumen, Júpiter fue uno de los primeros planetas identificados, su nombre honra al principal dios de la mitología romana, Zeus entre los griegos. Es uno de los cinco planetas visibles a simple vista, los otros cuatro son Mercurio, Venus, Marte y Saturno.
Además de su gran tamaño, poco fue lo que se conoció del planeta hasta el siglo XVII cuando Galileo descubrió cuatro de sus más de 60 satélites que lo orbitan. Esos satélites, llamados galileanos son Ío, Europa, Ganimedes y Calisto. Aparte de ese descubrimiento y de la Gran Mancha Roja, vista también en el siglo XVII, pero de la cual se confirmó su existencia hasta el siglo pasado, poco se conoció del planeta hasta la llegada de sondas espaciales a sus proximidades.
Las misiones Pioneer 10 y Pioneer 11, en 1973 y 1974, las sondas Voyager 1 y Voyager 2 en 1979, la misión Galileo, en 1995 y la misión Cassini/Huygens en 2000 contribuyeron a conocer más sobre este gigante: detectaron su campo magnético, estudiaron su atmósfera y cinturones de radiación y descubrieron su sistema de cuatro anillos formados al parecer por polvo, entre otros hallazgos.
Con esos datos y los que se han obtenido de los telescopios de avanzada tecnología, se ha precisado que Júpiter es el planeta más grande del Sistema Solar, en el ecuador mide más de 140 mil kilómetros. Es tan grande que se estima que si fuera hueco cabrían en su interior todos los planetas que orbitan al Sol o más de mil Tierras. Es el más rápido de los planetas, un día de Júpiter dura solamente diez horas terrestres, pero la vuelta completa al Sol (año joviano) consume 12 años de la Tierra.
La temperatura de sus nubes es de -145 grados Celsius, su atmósfera esta compuesta principalmente de hidrógeno y helio, su campo magnético es 20 veces más fuerte que el de la Tierra. Los vientos alcanzan velocidades de 300 a 643 kilómetros por hora. Sus auroras son más grandes que las terrestres y jamás cesan. Ahora la sonda espacial Juno se prepara para explorar más de cerca a este gigante que podría desvelarnos el misterio de la formación del Sistema Solar.
Las revelaciones de Júpiter
El 5 de agosto de 2011 fue lanzada al espacio la nave Juno, de mil 593 kilogramos de peso y 3.5 metros de alto por 3.5 metros de diámetro, con equipo que le permitirá medir la radiación electromagnética, detectar metano, vapor de agua, amoniaco y fosfano (gas incoloro, inflamable), analizar la magnetosfera, realizar un mapa de distribución de la masa en el interior del planeta, estudiar las auroras y toma de imágenes de Júpiter, entre otras investigaciones.
La sonda, con un costo de mil 130 millones de dólares, que recorrió alrededor de 3 mil millones de kilómetros para llegar a la órbita de Júpiter, realizará 37 sobrevuelos durante los próximos 18 meses, que la situarán entre 5 mil y 10 mil kilómetros de la superficie del planeta, con la misión de recopilar datos que permitan determinar cómo se formó el planeta y, tal vez, el origen de la Tierra.
Los científicos suponen que Júpiter se formó a partir del colapso gravitatorio de una nube de gas y polvo de hidrógeno y helio, como las estrellas. Si Juno descarta que tenga un corazón rocoso, se confirmará que Júpiter es “una estrella atrapada en el cuerpo de un planeta”.
Otra incógnita que podría despejarse es cómo se formó el Sistema Solar, pues se ha planteado que por su gran tamaño y fuerza gravitatoria, Júpiter ha conservado una composición similar a la de sus orígenes; es decir que se podrá conocer cómo se forman el agua, el metano, el hidrógeno y el helio.
También podrá averiguarse si el agua se formó en el Sistema Solar o fuera de él, ya que la cantidad de agua que se estime hay en Júpiter podrá dar pistas sobre cuánta agua pudo haber durante la formación de nuestro sistema planetario y de dónde provino la que propició la aparición de vida en la Tierra.
Esos y otros enigmas podrá resolver Juno en los próximos 18 meses, cuando reúna un mundo de datos del gigante, que podrán despojar a Júpiter del velo misterioso que lo envuelve.
reneanaya2000@gmail.com
f/René Anaya Periodista Científico
