El pasado nueve de marzo, el avión Solar Impulse 2 inició un vuelo histórico que podría cambiar la aeronáutica tal y como la conocemos. Ese día, esta aeronave impulsada con energía solar partió de la ciudad de Abu Dhabi para hacer una prueba de circunnavegación. Cuatro meses y medio después, aterrizó nuevamente en su punto de partida para completar el primer vuelo alrededor de la Tierra con un artefacto impulsado por energía solar. De hecho, podría decirse que ha roto un récord, pues el objetivo era realizar el vuelo en menos de medio año.
De inicio, una de las desventajas que prevaleció durante su viaje fue si era posible volar de noche, pues sus 4 motores eléctricos requieren del calor solar para transformar la energía para desplazarse. Esto no fue ningún problema, pues sus 17 mil celdas fotovoltaicas demostraron ser capaces de almacenar la suficiente energía como para volar durante horas.
El último tramo lo realizó este domingo desde Egipto, piloteado por el suizo Bertrand Piccard, quien al descender afirmó categóricamente: ¡No hay nada imposible! Lo dice alguien que tiene historial familiar de alta exploración. Su abuelo Auguste, fue el primer hombre en la estratósfera, mientras que su padre Jacques, fue pionero en el fondo del mar. Piccard es a partir de ahora, el primer hombre en dar la vuelta al mundo en un avión movido por energía solar.
El Solar Impulse 2 es un avión con un peso de tonelada y media, casi con las mismas dimensiones de un Boeing 747, pero a diferencia de éste no usa combustible fósil; es por ello su gran importancia. Alcanza una altura máxima de 8 mil 500 metros y desarrolla una velocidad cercana a los 50 km/h, misma que puede duplicar cuando está completamente expuesto a los rayos del Sol. Tiene una envergadura de ala de 72 metros, que lo hace más grande que un Boeing 747, pero con un tonelaje menor. Esta es, sin duda, una victoria del transporte ecológico y el inicio de una era helioespacial.

