Una mirada a… Gabriela, clavo y canela
Las primeras líneas de Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado:
Esta historia de amor por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda, comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el estanciero Jesuíno Mendonza mató a tiros de revólver a doña Sinházinha Guedes Mendonza, su esposa, exponente de la sociedad local, morena casi gorda, muy dada a las fiestas de Iglesia, y al doctor Osmundo Pimentel, cirujano-dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, muchacho elegante con veleidades de poeta. Pues en aquella misma mañana, antes de que la tragedia conmoviese a la ciudad, la vieja Filomena por fin había conseguido cumplir su antigua amenaza de abandonar la cocina del árabe Nacib, emprendiendo viaje en el tren de las ocho hacia Agua Preta, lugar en el que un hijo suyo prosperaba. Como luego opinara Juan Fulgencio —hombre de mucho saber y dueño de la Papelería Modelo, centro de la vida intelectual de Ilhéus— el día había sido mal elegido, aun siendo día hermoso, el primero de sol después de la larga estación de las lluvias, sol como una caricia sobre la piel. No era un día apropiado para derramar sangre. No obstante, como el coronel Jesuíno Mendonza era hombre de honor, y muy decidido, poco afecto a lecturas y a razones estéticas, tales consideraciones ni siquiera le pasaron por la cabeza dolorida por los cuernos. Apenas los relojes dieron las dos horas de la siesta él —surgiendo inesperadamente, ya que todos lo hacían en la estancia— despachó a la bella Sinházinha y al seductor Osmundo, de dos certeros balazos a cada uno.
Sofía Loren no protagonizó las historias del brasileño Jorge Amado, ni la película de la novela Gabriela, clavo y canela, ni la serie de Tieta de Agreste, pero estuvo nominada para las dos y para los proyectos que nunca se filmaron. En cambio, su eterno compañero en las pantallas, Marcelo Mastroianni fue el Nacib de Gabriela… Mientras él padecía las inclemencias climáticas de una locación, le llegó la noticia de que Sofía había sido arrestada por un problema fiscal. “Quién podría suponer que nuestras carreras iban a terminar de manera tan lamentable: yo en Paraguay, tú en la trena”, escribió el actor en un telegrama a su amiga. La anécdota la contó Jorge Amado en sus memorias Navegación de cabotaje (Muchnik Editores, 2001).
La manera de estar en el mundo, de Bárbara Jacobs
Para Bárbara Jacobs escribir “es mi mejor manera de estar en el mundo. Casi nunca hablo por teléfono y si me das a elegir entre escribir una carta o tomar un café, escojo lo primero…” Habló a propósito de su nuevo libro: La dueña del hotel Poe (Novona, Barcelona).
Novedades en la mesa
Homenaje a Borges (Sudamericana) de María Kodama es una recopilación de las conferencias que la escritora argentino-japonesa ha dado en distintos países acerca de la vida y la obra del que fuera su marido, Jorge Luis Borges.
