El Fiscal General de Jalisco, Eduardo Almaguer, aseguró que no existe ningún indicio sustentado de que Iván Archivaldo Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, se encontrara junto a su hermano Jesús Alfredo Guzmán Salazar, al momento de ser levantado junto con otras cinco personas en el restaurante “La Leche”, de Puerto Vallarta.

“Hasta el momento, no hay ningún indicio de que se encontrara esta persona, pudiese surgir algún indicio que nos llevara a la identificación, pero al momento, no hay un solo indicio en ese sentido”, aseveró en entrevista para Radio Fórmula con Ciro Gómez Leyva.

Ante lo publicado por el diario El Universal, donde se afirma que la Fiscalía de Jalisco cuenta con indicios de que los hermanos Iván Archivaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de “El Chapo”, eran dos de los seis hombres que fueron privados de la libertad en Puerto Vallarta, el Fiscal destacó:

“Sólo puedo afirmar que, de acuerdo a las investigaciones, la presencia de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, no podría entrar en ninguna controversia, únicamente decir lo que nosotros hemos afirmado, en ningún momento, hemos señalado la presencia de la otra persona que se está mencionando”.

En entrevista para Siempre!, Martín Barrón, profesor-investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), explica que el “levantón” de Puerto Vallarta es producto de la fragmentación de los cárteles de la droga y que inició en la guerra antinarco que lanzó Felipe Calderón.

“Las organizaciones contrarias a la familia Guzmán Loera aprovechan estos espacios para generar acciones violentas o de intimidación, independientemente de que sea o no el Cártel Jalisco Nueva Generación quien esté detrás del secuestro. El reciente hecho en Puerto Vallarta es producto de la lucha antinarco que emprendió Calderón, y que provocó que se subdividieran las organizaciones delictivas y entre ellas mismas realicen actos de traición”.

-¿Cómo interpreta este “levantón” a seis personas, entre ellas un hijo del Chapo Guzmán, por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación?

Esta situación no la podemos leer como un hecho aislado. Hace un par de meses también un grupo armado presuntamente de Alfredo Beltrán Guzmán, sobrino del Chapo, entró a la casa de Consuelo Loera, madre del Joaquín Guzmán, en el municipio de Badiraguato, Sinaloa. Esto tiene una simple y sencilla razón: las organizaciones contrarias al cártel de Sinaloa, sobre todo grupos contrarios al personaje del Chapo, aprovechan el vacío de poder que dejó Guzmán Loera ahora que está preso en Ciudad Juárez. Es algo muy normal entre cárteles. Ahora que se encuentra recluido en la frontera, que es una zona controlada por el cártel de Ciudad Juárez, obviamente el grupo de respaldo del Chapo no puede acceder a un perímetro cercano a su jefe, porque están en territorio contrario, y durante muchos años tuvieron una gran rivalidad que provocó una gran violencia en esa ciudad hasta llegar a ser considerada como la quinta más violenta del mundo.

-¿Por qué la policía local no intervino? ¿Se puede hablar de complicidad de la autoridad local con el narco? Porque este “levantón” se realizó en la avenida principal de Puerto Vallarta, y también se habla de que uno de los secuestrados fue escolta del ex gobernador Emilio González…

Nada sorprende, por qué razón: Puerto Vallarta, a final de cuentas, es un lugar turístico donde existe la venta de drogas, no hay que hacernos de la “vista gorda”. Hay que entender que esta lucha está subdividida en tres distintos escenarios: delincuentes contra delincuentes, y este hecho se inscribe en este escenario; tenemos el de delincuentes contra autoridades, funcionarios que pueden estar vinculados con el crimen organizado, y que en un momento determinado ejercen cierta relación con algún grupo y actúan en conjunto. Todo el sistema de corrupción que opera vía el tráfico de drogas genera este tipo de interrelaciones. Y por último el escenario delincuentes contra sociedad civil. En este caso hay que saber quiénes son las víctimas, porque seguramente es gente de seguridad de Alfredo Guzmán Salazar. Al final de cuentas, si hay gente vinculada con ex mandatarios de Jalisco, es algo que se da históricamente. Hay que recordar que uno de los líderes históricos del cártel fue guardaespaldas del entonces gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis. La misma relación que tuvo en su momento Rafael Caro Quintero con Sara Cristina Cosío Vidaurri Martínez, sobrina del ex gobernador de Jalisco Guillermo Cosío Vidaurri. Nada de esto es extraño. El vínculo político-narcotráfico es fundamental para que el crimen organizado opere sin contratiempos.

-¿Qué hacía “Alfredillo” en territorio enemigo? ¿Es posible un pacto entre CJNG y el Cártel de Sinaloa?

Quizá quieren establecer pactos y alianzas tras la ruptura de los grandes cárteles. Cuando Vicente Fox deja la presidencia se asumía que en México operaban 7 grandes cárteles. Cuando termina el sexenio de Calderón se dice que hay más de 89 subgrupos y en los últimos años se habla de 130 subgrupos. Puede haber células que se auto nombren como cárteles, pero en realidad son grupos de 30 o 40 personas que están controlando cierta plaza y acumulan tal fuerza en la región que les permite realizar actos violentos. Lo más preocupante es que si estas personas levantadas pierden la vida, lo que va a suceder es que la violencia incrementará en ese estado. Esto se vio cuando mataron a Edgar en 2008, uno de los hijos del Chapo en Sinaloa, y generó la ruptura del cártel de Sinaloa. La muerte ocurrió después de la captura de Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”. Arturo Beltrán Leyva atribuyó el arresto a una traición de Guzmán Loera y motivó la división del cártel. Después comenzó una violencia brutal como nunca se había visto y con la lucha antinarco se generó una gran ola de violencia en el sexenio pasado.

-El primer semestre de 2016 cerró con el mayor incremento de homicidios de los últimos seis años, ¿la Fiscalía de Jalisco reaccionó adecuadamente? ¿Cuáles son los escenarios que se perfilan?

En este sexenio he insistido en mejorar el trabajo de coordinación e inteligencia para observar realmente lo que está pasando. Lo lamentable es que en el cambio aparente de estrategia vemos que el número de homicidios dolosos sigue incrementándose y esto necesariamente debe prender las alertas no sólo en Jalisco –en la entidad se presentaron diversos eventos extremadamente violentos por parte del CJNG en mayo del 2015-, sino en otros estados. El clima de violencia en Jalisco, particularmente, está creciendo en los últimos años. El problema que va a tener la autoridad a raíz de este hecho, es que se presenten episodios de recrudecimiento de la violencia.

 Leche

Las investigaciones de la Fiscalía

La Fiscalía General de Jalisco informó que se habían identificado a cuatro de las seis personas “levantadas”, entre ellas a Jesús Alfredo Guzmán Loera, hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.

Luego de señalar que miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación estarían detrás del secuestro, aseguró que en la investigación participarían agentes del Ministerio Público de la Federación, de la Unidad Especializada de Delitos contra la Salud, así como en materia de secuestros; además de fuerzas federales.

Eduardo Almaguer aseveró que no han recibido ni una sola denuncia para la localización de estas personas que fueron privadas ilegalmente de su libertad y que la identificación de los seis secuestrados se había logrado a través de objetos localizados en los vehículos y de trabajos periciales en el lugar.

Acerca de los secuestrados dijo que “no se trataba de turistas o de ciudadanos que se dedican a actividades lícitas. Se trataba de personas vinculadas a un grupo delictivo; lo podemos presumir de una manera muy clara”.

El secuestro

Aproximadamente a la 1 AM de este lunes, dos camionetas donde viajaban cinco hombres armados llegaron al restaurante “La Leche”, ubicado sobre la avenida principal de la ciudad, que atraviesa la zona hotelera, entre la parte antigua de la ciudad y el aeropuerto, donde secuestraron a  personas vinculadas con el Cártel de Sinaloa, además de los plagiados en el sitio también se encontraban nueve mujeres.

En el estacionamiento del restaurante fueron abandonados cinco vehículos lujosos –entre ellos uno con placas de Jalisco pero con registro falsificado–, presuntamente propiedad de las víctimas, en los que se encontraron bebidas y artículos de lujo.