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Entidades minúsculas que durante miles de años permanecieron encubiertas para el ser humano, los virus, son los reales dueños de la Tierra, por su ubicuidad.
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Investigadores del Joint Genome Institute
A partir de 1892, cuando el botánico ruso Dimitri Yosifovich Ivanoski identificó el primer virus, el del mosaico del tabaco, estas entidades insignificantes, por su tamaño, comenzaron a ser rodeadas de mala fama y pésimos atributos, que hasta la fecha perduran.
Los virus, definidos por Peter Medawar, premio Nobel de Fisiología o Medicina, como pedazos de ácido nucleico rodeados de malas noticias, de ninguna manera hacen honor a ese calificativo, por el contrario la presencia de los virus ha sido importante para la evolución de las especies.
En la frontera de la vida
Las nuevas definiciones de los virus los consideran como los elementos replicantes más pequeños que se conocen, no pueden desarrollarse ni multiplicarse por sí solos y deben entrar en una célula para poder hacerlo. En su naturaleza está el ser invasores. Una vez dentro de una célula intercambian información genética con ella y le “ordenan” que “produzca” más virus.
Estos minúsculos compañeros de viaje de todo organismo vivo, incluyendo las bacterias, miden desde 24 nanómetros, como el virus de la fiebre aftosa, hasta 300 nanómetros, como el de la viruela. Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro; sin embargo, eso no da una idea de lo que significa esa unidad de medida. Si se considera que en la punta de un alfiler podrían caber hasta 20 millones de virus, entonces sí se puede tener una noción de su pequeñez.
Aunque deberán cargar con su mala fama durante mucho tiempo, en realidad los virus parecen desempeñar un papel muy importante en el proceso de evolución de las especies, ya que han formado parte del genoma (material genético de un organismo) de animales y vegetales. Se conoce que por lo menos la décima parte del genoma humano está compuesto por secuencias de origen retroviral, a las que se ha llamado “secuencias retrovirales endógenas humanas” (HERVS, por sus siglas en inglés).
En algún momento de la evolución, las secuencias génicas virales se introdujeron en las células de la línea germinal (espermatozoides u ovocitos), de tal forma que se transmitieron a sus descendientes, por lo que pasaron a formar parte del genoma. Hasta principios de este siglo se habían identificado 22 familias de HERVS; algunas de ellas también se encuentran en primates y en otras especies más alejadas evolutivamente, en las cuales es probable que desempeñen funciones diferentes que en los seres humanos.
Por lo tanto, puede decirse que los virus se encuentran en todo lugar en que haya vida y, al parecer también donde pareciera que no la hay, según descubrimientos realizados por investigadores del Joint Genome Institute del Departamento de Energía de Estados Unidos, quienes informaron del descubrimiento de más de 125 mil genomas virales, parciales o completos, en diferentes partes del planeta.
Presentes en todo lugar
Investigadores encabezados por Nikos C. Kyrpides, doctor en biología molecular, publicaron el 17 de agosto pasado en la revista Nature, en línea, el artículo “Uncovering Earth’s virome” (Descubriendo el viroma de la Tierra), en el que informan de la identificación de 85 mil nuevas especies de virus, que encontraron después de analizar 3 mil 42 muestras recogidas de diversos lugares del planeta: desde la piel de personas de diferentes grupos étnicos, pasando por ríos, lagos, plantas, animales, bacterias y suelos, hasta las fumarolas de las profundidades oceánicas.
“Lo más sorprendente fue el viroma humano compartido por individuos no emparentados y la identificación de cuasi-especies virales distribuidas en hábitats marcadamente diferentes”, refirieron los autores en su trabajo realizado con un método computacional diseñado por ellos, con modelos de proteínas específicas de virus.
De esta manera, descubrieron no sólo nuevas especies de virus, sino también secuencias virales parciales o completas, de las cuales 99 por ciento no tienen nada que ver con las especies y HERVS anteriormente conocidos. Por esa razón, los investigadores pudieron crear el primer mapa global de los virus del planeta. El doctor Kyrpides ha señalado: “la cantidad de análisis y descubrimientos que estamos convencidos que saldrán de esta base de datos no será pequeña”.
Por lo pronto, esos descubrimientos confirman que los virus son las entidades replicantes más ubicuas, abundantes y diversas del planeta, que probablemente han desempeñado un papel muy relevante tanto en la aparición como en la preservación y evolución de la vida terrestre. Por esa razón pueden considerarse los verdaderos dueños y dominadores del mundo.
reneanaya2000@gmail.com
f/René Anaya Periodista Científico
