Este 10 y 24 de septiembre, el Frente Nacional por la Familia y diversas asociaciones que se autodenominan “ciudadanas” organizan una marcha por el matrimonio, los niños y la familia. Su principal bandera es “Defendamos la familia”. En un hecho sin precedentes, representantes de la Iglesia católica y cristiana se unirán en contra del Matrimonio Igualitario.
Asimismo, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) buscará el respaldo de los feligreses y pedirá que apoyen las marchas a través de la instrucción de obispos. El Frente Nacional por la Familia inició una convocatoria masiva a través de redes sociales y mediante la colocación de anuncios espectaculares en diferentes regiones del país. Con los hashtags #NoTeMetasConMisHijos y #DefendamosLaFamilia buscan que miles se sumen a su causa.
La intolerancia y el racismo son la bandera escondida de este movimiento. En su masiva convocatoria promueven la discriminación, el odio y la homofobia, se quejan del ateísmo, culpan al “sexo lésbico” del contagio de infecciones de transmisión sexual y aseguran que las enfermedades sexuales sólo se dan entre parejas homosexuales. La ignorancia impera en su discurso, lo cual podría llevar a desencadenar actos de violencia.

El escritor L.M. Oliveira
Siempre! entrevistó al escritor Luis Muñoz Oliveira, filósofo e investigador de la UNAM, para poder entender el discurso y los alcances de la intolerancia que predican estos grupos conservadores “radicales”.
-¿Cuál es tu opinión acerca de la oposición de la Iglesia y de diversos grupos pro familia en el tema de Matrimonio Igualitario?
A mí me parece que los derechos de las personas son fundamentales, son básicos. Por ejemplo, con quién se quiere casar alguien y sus derechos tienen que ser protegidos por la ley, por lo tanto me parece un absurdo que se pretenda lo contrario y, por supuesto, que los argumentos en contra son bastante absurdos, incluso hasta decir “matrimonio natural” es absurdo. No hay ningún matrimonio natural, los matrimonios son una construcción humana y no tienen por qué ser hombre y mujer, podrían ser “hombre-hombre”, “mujer-mujer”, cualquier cosa, simplemente es una discusión absurda. En realidad las personas tenemos derechos y éstos hay que defenderlos sin importar las creencias religiosas de las personas. El problema es que quieran imponer una creencia religiosa sobre derechos de la gente.
-¿Hay una carencia de tolerancia en México en torno a este tipo de temas polémicos? ¿Por qué se minimiza este valor humano?
Lo que pasa es que la Iglesia Católica, con respecto a este tema, tiene mucho poder en los Estados y con ese poder manipula a los gobernantes. El caso Aguascalientes es bastante evidente en las últimas elecciones: se llamó al voto anti PRI y con eso se la ha pasado chantajeando a los gobernantes, tanto así que el partido en el Gobierno Federal ha reculado. ¿Por qué no hemos logrado tener una sociedad lo suficientemente tolerante? Porque simplemente no enseñamos a las personas a ser tolerantes, es una disciplina que no enseñamos en las escuelas y por supuesto no podemos esperar que la gente nazca tolerante. La tolerancia es algo que se enseña, tendría que ser una materia impartida en el día a día tanto en las escuelas y saltar en casa. Sin embargo, como no la enseñamos y además como no la mostramos ni en la forma en la que nos conducimos en la calle, ni en la forma en la que nuestros políticos se refieren unos a otros, no tenemos ninguna forma de aprender tolerancia.
-Las organizaciones que están gestionando las marchas contra el matrimonio igualitario tienen una postura muy conservadora e ignorante, pero además añaden la adopción que no es un tema que ha tocado el Congreso, y por otro lado en sus convocatorias no explican de qué se trata la marcha, ¿estarían pretendiendo confundir a la población para que se sume a la causa?
Sí, he leído un “no te metas con mis hijos” y es una generalización: ¿nuestros hijos? Mis hijos son los míos y de nadie más, los niños que son huérfanos en realidad no son hijos de ellos, son hijos de nadie y quitarles la posibilidad de que alguien los adopte, sean solteros, sea pareja homosexual es, en realidad, una barbaridad absoluta preferir que un niño pase su vida en un orfanato en vez de crecer con una familia. A mí me parece una insensibilidad espantosa, y preferir poner de frente las creencias religiosas en vez de poder ofrecerle a una persona una familia, creo que es una insensatez y un egoísmo que no tengo ni siquiera palabras para calificar, es espantoso. Me causa, incluso, indignación, una indignación muy profunda, y además no tienen argumentos porque los especialistas en psicología dicen que no es cierto que una pareja homosexual sea peor para educar a un niño que una pareja heterosexual, por todos lados se caen a pedazos los argumentos que tratan de dirimir los defensores de estas marchas.
-¿Qué se tiene que hacer para avanzar en temas de diversidad?
Necesitamos tener una educación completamente diferente, empezar a enseñar desde la escuela primaria que hay muchas familias y que está muy bien amar a quien sea. Ese es un cambio de idiosincrasia, pero obviamente para eso necesitamos libros de texto distintos, profesores diferentes o más bien que entiendan valores con otra dimensión. Lo que importa enseñar es lo fundamental de las relaciones humanas, el amor y la compasión. No imponer ciertas ideas de la familia o de alguna religión porque somos diversos, no sólo hay católicos, también hay otro tipo de cristianos, judíos, ateos, agnósticos, en fin. Tenemos que aprender a convivir desde la diversidad, si no va a ser muy difícil estar juntos y para que aprendamos a convivir tenemos que enseñarle a las personas desde muy pequeñas que van a vivir en una sociedad diversa, en lugar de tratar de imponer solo una forma de ver el mundo. De lo contrario, cuando se topan con los diversos, no sabrán qué hacer, reaccionan con sorpresa o con violencia, es cuando dicen: “a mí no me enseñaron esto, no es normal, no es natural”.
-En este sentido, ¿a qué le temen las iglesias tanto católica como cristiana protestante en materia de diversidad sexual?
Tienen un dogma y según sus dogmas de fe esto no está dentro de sus libros ni dentro de sus enseñanzas. Temen a perder feligreses y a que se ponga en duda lo que ellos enseñan. En realidad lo que tendrían que hacer es cambiar sus dogmas. La historia de la Iglesia está llena de concilios donde han cambiado sus normas y lo podrían hacer de nuevo. Lo que pasa es que son muy lentos y muy conservadores, les cuesta mucho trabajo. Lo van a hacer como en 300 años, se tardaron muchos siglos en reconocer que se equivocaron con Nicolás Copérnico, se van a tardar otros tantos siglos en reconocer que se están equivocando con la “familia única” o la “familia natural”. Ese es su problema, pero nosotros no podemos dejar de reconocer los derechos de todos. Creo que aquí los que están equivocados son ellos y tienen que aceptar que están mal. Todos tienen derecho a amar, a quién amar y ese amor tiene que estar protegido por la ley.
-¿A qué conclusiones llegarán las iglesias y organizaciones familiares luego de las marchas?
Dependerá de la cantidad de gente que vaya, si son muy masivas seguirán presionando para que no pase la iniciativa del Presidente. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya falló, hay un precedente. Esperaría que tarde o temprano las entidades no tengan más que pasar esta disposición de la SCJN, que hace obligatorio que todos los estados legislen para que las personas del mismo sexo puedan casarse en todos los estados, eso ya es un derecho reconocido por la legislación mexicana y todos los que no lo hacen están violando la Constitución que regula cómo debemos convivir los mexicanos. Ellos violan el pacto básico que nos hace poder vivir en paz. Están violentando nuestra convivencia.


