Una mirada a… Los Baltimore
Los Baltimore (Alfaguara) es la nueva novela del suizo Joël Dicker (1985), célebre por las ventas millonarias de La verdad sobre el caso Harry Quebert. En esta nueva entrega, el escritor de éxito Marcus Goldman investiga un caso dentro de su propia familia y entrevera el tema del oficio de escribir con la solución del misterio. Transcribo fragmentos de las primeras páginas:
Mi vecino más próximo en Boca Ratón era un septuagenario simpático, Leonard Horowitz, una antigua eminencia de Harvard en Derecho Constitucional que pasaba los veranos en Florida y se dedicaba, desde el fallecimiento de su mujer, a escribir un libro que no conseguía empezar… Cuando le dije que había ido a escribir mi siguiente novela, me habló en el acto de la suya. Ponía mucho empeño en ello pero le costaba avanzar en la historia. Llevaba siempre consigo un cuaderno grande de espiral en el que había puesto con rotulador Cuaderno n. 1, dando a entender que iba a haber más. Lo veía siempre con las narices metidas en él: desde por la mañana en la terraza de su casa o sentado a la mesa de la cocina… Él, en cambio, me veía pasearme, nadar en el lago, ir a la playa, salir a correr. Por la noche llamaba a mi puerta con unas cervezas frías. Nos las tomábamos en mi terraza, jugando al ajedrez y oyendo música… Llevaba ahí dos semanas cuando una noche, en el instante en que me iba a comer la torre, se paró en seco y me dijo con tono repentinamente irritado:
–¿No había venido para escribir su nueva novela?
–Sí. ¿Por qué?
–Porque no da usted palo al agua y me pone de nervios.
–¿Y qué le hace pensar que no hago nada?
–¡Si es que lo veo! Se pasa el día pensando en las musarañas, haciendo deporte, mirando pasar las nubes…
–¿Qué es lo que le pone de nervios Leo? ¿Mi libro o el suyo?
Había dado en el clavo. Se apaciguó:
–Sólo quería saber cómo se organiza. Mi novela no avanza. Tengo curiosidad por saber cómo trabaja usted.
–Me siendo en esta terraza y pienso. Y, créame, no es poco trabajo.
El valor de la literatura oral
El pequeño pueblo galés Hay-on-Wye de apenas 15 mil habitantes y 41 librerías es conocido como “la ciudad de los libros”, porque ahí se reúnen escritores, poetas, músicos, y a partir de 1988 se formalizó el “Hay Festival”, una verbena que pronto rebasó al pueblo y desde 1996 ocupa también otras sedes. En México este año se realizó en Querétaro, a donde llegó, entre otros escritores de distintas partes del mundo, el francés Gustave Le Clézio (Niza, 1940), Premio Nobel de Literatura 2008, cuyos padres nacieron en la isla Mauricio. Le Clézio ha vivido en México y pasó dos años en una comunidad indígena de Perú. “Cuando un escritor occidental convive con una población que no sabe escribir pero que vive la literatura de manera interna, que comparte los mitos y la invención oral de esa manera, recupera la confianza. La literatura debe ser como una ilustración de la vida, algo que da más valor a la vida” (David Marcial Pérez, El País) .
Novedades en la mesa
Introducción al cabaret (con albur) (editorial Paso de gato), de Cecilia Sotres, es un ensayo sobre el arte de la sátira con denuncia social.
