A 30 años
Por Ernesto Reséndiz Oikión
“El lenguaje es un virus”
(William Burroughs, citado por Susan Sontag, en El sida y sus metáforas)
La obra de teatro A tu intocable persona. Delirio dramático en dos actos, escrita por Gonzalo Valdés Medellín (1963), cumple tres décadas en 2016. Escrita en 1986, tuvo su primera lectura dramatizada en 1988 en el Museo Universitario del Chopo, con la actuación de Luis Mario Moncada como Orlando, el protagonista. La obra se estrenó el 12 de mayo de 1994, en el Teatro El Galeón. El año de 1994, que estuvo marcado socialmente por la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la vida pública, también tuvo un momento axial en el teatro cuando Gonzalo Valdés Medellín llevó a escena una historia sobre el vih/sida, que confrontaba al público de forma valiente, honesta y novedosa. Por primera vez en la historia del teatro en México, un dramaturgo asumió los riesgos de imaginar, escribir y representar una enfermedad construida socialmente como un estigma de muerte al crear, escribir y construir un texto dramático y escénico sobre la enfermedad dos años antes, en 1986. En ello, insisto, se marca un parteaguas significativo para nuestra historia del teatro. Gonzalo Valdés Medellín ofreció una renovación.
Para la mayoría de las personas heterosexuales, y para muchos homosexuales, el silencio en torno al tema era preferible antes que reconocer la ignorancia en común. Incluso, escritores como Mario Bellatin podían hablar de la enfermedad sin mencionarla por su nombre, en su novela Salón de belleza, escrita también en 1994, el mal que no se atreve a decir su nombre genera un espacio de ambigüedad que impide una lectura directa sobre el Sida. Para Valdés Medellín, esto era inaceptable, había que hablar de lo que nos duele, y había que hacerlo de forma clara, contundente y sin elipsis, había que dar sentido y metáforas a un problema de salud tan urgente. El dramaturgo hacía resonancia de la lucha de los militantes de Act Up!, quienes afirmaban que el silencio sobre el sida era la muerte. En esta acción ética, desde el arte, hay una poderosa dimensión creativa que me conmueve: construir comunidad, por medio de las palabras, ya sean de perdón, empatía o amor.
Considero muy pertinente la definición que hace la crítica Pauline Rousseau de la École Normale Supérieure de Lyon, Francia, sobre el teatro de Gonzalo Valdés Medellín, en un estudio comparativo con la obra de Copi, Una visita inoportuna (1988), publicado en la Revista Interdisciplinaria de Estudios de Género (núm. 2, 2015) del Colegio de México.
En oposición a la idea unívoca de la literatura, el dramaturgo argumentaba en favor de la literatura gay. El tiempo dio la razón a Gonzalo Valdés Medellín. En la actualidad, las editoriales, las librerías, los medios de comunicación, la crítica, la academia, los lectores y, además, muchos creadores utilizan el término para referirse, visibilizar, problematizar y aquilatar un fenómeno literario fascinante. En la convicción y vocación de Valdés Medellín por la literatura gay existe una dimensión política y estética de enorme significación, que tiene expresión en A tu intocable persona.
La trama, dividida en dos actos, se construye mejor por medio del discurso de los personajes, que por sus acciones. A través de sus palabras, reconocemos la complejidad de sus contradicciones. Esta capacidad para la construcción del habla fue bien observada por el célebre José Antonio Alcaraz, quien destacó en su reseña “la argumentación dialéctica” de los personajes, que constituye el drama. Coincido con el dramaturgo Hugo Argüelles, quien afirmó que: “Gonzalo Valdés Medellín se sitúa —por derecho propio— entre los escritores que prefieren la complejidad del alma a la brillantez de la anécdota, propiciando así una gran riqueza inventiva y una honda y reveladora visión humana”. Lo humano en la literatura de Gonzalo es un desnudo con sus luces y sombras.
La perspectiva en donde el deseo y el amor, y sus opuestos, se funden está expresada en el título elegido felizmente por el escritor, quien retomó el poema de Carlos Pellicer. El título ofrece una lectura en varios sentidos: el más evidente es el homenaje que Valdés Medellín rinde a Pellicer y la tradición homoerótica en la literatura; también está la idealización del amado, Orlando, quien para Leonardo resulta un ser casi inalcanzable, “intocable”, en la imposibilidad de la continuidad amorosa; por último, en un sentido físico, y de gran densidad humana, “tu intocable persona” significa el cuerpo devorado por el sida, que el estigma y la ignorancia prohíben tocar, a riesgo del contagio; aquí, el adjetivo “intocable” se despliega poderosamente porque Leonardo toca, acaricia, besa y acoge el cuerpo de Orlando, quien se encuentra frágil, invadido y humillado. En esta metáfora palpita un profundo respeto por la dignidad humana.
El tiempo de la acción de A tu intocable persona se desarrolla de junio a diciembre de 1986. Escrita a la par de la novela, la obra de teatro, aunque publicada hasta 1994, fue elaborada en 1986 y significó un esfuerzo a contracorriente y de pronta reacción ante la enfermedad, por parte del joven autor. El equipo de historiadores, encabezado por Miguel García Murcia, que elaboró el libro Memoria de la lucha contra el vih en México. Los primeros años, sitúa en 1983 los primeros diagnósticos de sida en nuestro país, este hecho marcó el inicio de la epidemia en México. Tres años después, Gonzalo Valdés Medellín recurrió a la literatura para dar sentido a la crisis de salud.
Fragmento del Prólogo al libro A tu intocable persona. Edición Conmemorativa de 30 años, publicado por Editorial Ariadna en la Colección Tespis de Icaria y que será presentado en la Feria Internacional del Libro del Zócalo el 19 de octubre de 2016.
