Perdonar es un acto difícil para muchas personas, pero es también el único medio por el cual se liberan no sólo de culpas, sino de complejos, vicios y de obstrucciones personales. El perdón es un acto que se ofrece a un semejante por haberle infligido una pena o una acción perniciosa. Cuando esto pasa, es preciso que el individuo que la cometió se disculpe sinceramente con la persona afectada, de otra forma, el acto vandálico prevalecerá sobre la rectitud de la convivencia humana. Esto es más o menos lo que prescribe el Yom Kippur o la Fiesta del Perdón judío, el cual inició a las 19:05 horas de este martes y se extenderá hasta la tarde del siguiente día. Durante ese periodo, los creyentes se abstienen de comer, beber, asearse, tener relaciones maritales e incluso de usar zapatos de cuero, pues es una forma de expresar su disipación de todo aquello que lo encadena a su egoísmo en bien de una sana relación espiritual.
El Yom Kippur es el día más sagrado en la cultura judía. Se realiza diez días después del Rosh Hashanah, que es el Año nuevo judío. Representa el momento en que Moisés descendió con una segunda tabla que simbolizaba el perdón divino a su pueblo por haber sucumbido a la idolatría del becerro de oro. Esos diez días son de arrepentimiento, el cual debe de ser puro y honesto.
El egoísmo muchas veces obnubila los ojos del ser humano a tal grado que lo hace pensar que nunca ha hecho una acción mala y que desestime disculparse o pedir perdón. En realidad, muchas acciones humanas realizadas diariamente pueden caer dentro de las acciones perniciosas tales como patear a un perro, dormir de más cuando se debió haber levantado temprano, negar el apoyo a un compañero de trabajo atormentado por las presiones laborales, tirar la basura al patio del vecino, flanquear a un mendigo para evitar darle un óbolo, etcétera. Es un día en el que uno mismo debería pensar: ¿de verdad no le he hecho daño a nadie?
Yom kippur es un proceso de liberación que trae consigo un aprendizaje espiritual de eficiencia personal y mental. Es la decisión que conlleva a una perfección que busca ligar lo divino con una humanidad dispuesta a lograr el equilibrio perdido.
