México no debe resignarse a padecerlo

Miguel Barbosa Huerta

Donald Trump ganó, la pesadilla se hizo realidad, tal parece que el mundo no pudo contra él; a partir del 20 de enero de 2017 será el presidente de Estados Unidos. Mucho se escribirá de los motivos que llevaron a la sociedad y el sistema norteamericano a elegir al candidato republicano como su presidente.

En estos momentos, lo importante para México será una redefinición lo más pronto posible de nuestra política exterior con Estados Unidos y con la comunidad internacional. Debemos comprender el momento que vivimos. Estamos frente a un nuevo escenario y no podemos permitirnos acciones de pánico que nos lleven a la parálisis o al  miedo. Tampoco podemos minimizar la situación, pensar que todo fue una estrategia para ganar votos es esperar resignadamente a que no pase nada. Menos podemos esperar un comportamiento magnánimo del nuevo presidente norteamericano. Trump seguirá siendo Trump, la gran diferencia es que en unos meses asumirá el poder.

Ante esta nueva etapa, caracterizada por la incertidumbre, México debe definir una política exterior de Estado. Debemos hacerlo de una manera conjunta y con prioridades claras. Ya no se trata de desplantes mediáticos, de tomarse una foto, sino que desde los poderes públicos, en el ámbito de sus respectivas competencias, se avance en el diseño de una estrategia conjunta de acción ante la nueva situación. No es exagerado afirmar que el mundo está expectante ante lo que será la nueva administración estadounidense. Para nosotros, no es momento de achicarse frente al triunfo de un personaje como Trump, sino contribuir a la creación de una ruta para enfrentarlo.

¿Cuáles podrían ser los ejes de esta renovada política exterior? En primer lugar, la defensa de nuestro país y de los migrantes. Con firmeza, debemos decirle a un Trump presidente lo que no pudimos manifestarle a un Trump candidato. Son cuatro cosas: que no permitiremos que ofenda ni a nuestro país, ni a nuestra gente; que estamos en contra de la construcción de cualquier muro fronterizo; que condenamos cualquier deportación masiva de mexicanos; y que no permitiremos la incautación de remesas.

70d8fabd2004410ee6cbcdc1a86500e4Por los hechos y declaraciones recientes, sabemos que la primera consecuencia del triunfo de Trump es el incremento de acciones de discriminación contra nuestros compatriotas como ya ha sido documentado por medios de comunicación y redes sociales. La población de origen mexicano en Estados Unidos enfrenta y enfrentará una situación de vulnerabilidad nunca antes vista. Nuestros compatriotas deben tener la certeza de que el Estado mexicano, los poderes públicos y el servicio consular y diplomático les brindarán toda la ayuda necesaria.

El gobierno mexicano debe generar una estrategia y un plan de acción inmediato para atender los efectos del triunfo de Trump en la franja fronteriza y para enfrentar los efectos económicos, como la depreciación del peso frente al dólar, el retiro de inversiones y la volatilidad bursátil. Así como establecer un plan ante una muy probable revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La Cancillería ha mencionado un conjunto de acciones que a la luz de  los acontecimientos parece insuficiente.

El triunfo de Trump es una amenaza global, por lo cual nuestro país debe diversificar sus relaciones con otras naciones y zonas afectadas por el triunfo de Trump. Me refiero a buscar aliados en Europa, Asia y Latinoamérica, para detener la especulación y generar una integración con una posición de Estado Unidos diametralmente diferente a la actual. Asimismo, ante las pretensiones bélicas de la nueva administración estadunidense, será necesario redefinir nuestro papel en la promoción de la solución pacífica de los conflictos.

Los ciudadanos norteamericanos decidieron, y al final del día tienen en Donald Trump al presidente que merecen; México y el resto del mundo no tienen por qué resignarse a padecer a un personaje como Trump.

En estos momentos, el presidente Enrique Peña Nieto y la inmensa mayoría de la sociedad mexicana se encuentran parados en puntos muy lejanos y hasta opuestos en lo referente a la valoración del triunfo de Donald Trump. En la sociedad prevalece el agravio y la incertidumbre; en el presidente, no sabemos por qué el optimismo.

La mayoría de las personas y sectores que expresamos nuestro rechazo a Donald Trump hemos decidido mantener nuestra dignidad intacta. Esto significa desde mantener la cautela ante el nuevo gobierno estadunidense, hasta apoyar acciones que impidan que Trump cumpla sus promesas en contra de México. Por supuesto que sentimos simpatía por los jóvenes que en varias ciudades de Estados Unidos han salido a las calles y plazas a rechazar el triunfo de Trump; nos sumamos a las condenas contra la discriminación de nuestros compatriotas; nos sentimos identificados con las personalidades nacionales y extranjeras que mantienen su crítica al ahora presidente electo.

Queremos un gobierno que le plante cara al nuevo mandatario estadunidense, no que quiera ser su amigo. Es momento de pensar en Juárez y la dignidad del pueblo de México. ¡Así sea!

 @MBarbosaMX

Coordinador parlamentario del PRD en el

Senado de la República

 Barbosa