México ha encontrado caminos de esperanza y mejoría

Alfredo Ríos Camarena

El panorama que nos plantean cotidianamente diversos comentaristas nos sitúa en condiciones dramáticas y graves: se plantea la incapacidad de los organismos públicos de darle plenitud, no sólo a la gobernabilidad sino a la gobernanza. Se nos ofrece un horizonte pleno de impunidad y corrupción verdaderamente imbatibles; instituciones públicas y gobiernos débiles y desordenados; mala distribución de la riqueza y crecimiento exponencial de la pobreza; malos mecanismos para desarrollar un proyecto educativo nacional y pocas oportunidades hacia el futuro inmediato; descomposición del sistema político e incapacidad crónica de los partidos nacionales. Pero aún hay más, la victoria electoral del racista Trump nos empuja prácticamente al abismo económico.

Todo esto no se puede negar, pero tampoco podemos asumirlo como un porvenir cerrado que nos impida abrir una puerta hacia un destino mejor; no vivimos en realidad una carrera —absurda— hacia el Apocalipsis.

Nuestra historia nos ha enseñado que, en momentos mucho más complicados, el pueblo de México ha encontrado caminos de esperanza y mejoría; tenemos que observar estas circunstancias con serenidad, con inteligencia y, sobre todo, con patriotismo.

No podemos amedrentarnos, aferrándonos a los mantras fundamentalistas de un neoliberalismo global, que indudablemente se encuentra fracturado y en crisis; debemos volver los ojos a nuestro propio pasado, a las estructuras constitucionales que permitieron la formación de un Estado moderno con un gobierno fuerte y con objetivos económicos y sociales, claramente definidos.

La política del personaje de marras, maneja tres objetivos hacia México: Primero, continuar la política anti-migratoria y regresar, por la fuerza, a varios millones de connacionales, cuya situación migratoria no está resuelta; Segundo, construir un muro que, dicho sea de paso, ya se ha construido en muchas regiones fronterizas y obligar a México a pagarlo; y Tercero, revisar y, en su caso, suspender el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, al que señala como la peor negociación comercial que haya realizado Estados Unidos en su historia.

Alambre de puas

Por supuesto que va a intentarlo desde su primer día de gobierno; por eso, debemos estar esperando lo peor, pero con claridad ideológica y política, en cuanto a los objetivos nacionales y, prevenirnos para producir en mejores condiciones, impulsados por el motor del consumo interno, que hoy, más que nunca, está vigente.

La defensa del Tratado no solamente lo hará el equipo de negociadores que México tiene con alta capacidad técnica, sino también los grandes intereses de las empresas involucradas en las exportaciones e importaciones, defendiendo las cláusulas que les han permitido un comercio México-estadounidense de cerca de mil millones de dólares diarios.

Debemos tener programas para dar empleo a los inmigrantes que, seguramente, nos enviaran de regreso, pero que no es algo nuevo, pues en los ochos años de Barack Obama han regresado al país más de dos millones de mexicanos; urge crear un Consejo Nacional con diversas autoridades federales y locales, para crear un programa de empleo y asistencia a éste flujo migratorio, que indudablemente se dará.

El camino será difícil, pero no es el Apocalipsis, ni la destrucción de una nación que, por su cultura y su historia, puede afrontar, de pie, con dignidad, soberanía y talento, los difíciles años que se vienen.

Sí, será muy duro, pero no es el fin del mundo, ni mucho menos la destrucción de nuestra nación.

rios